27 de septiembre 2004 - 00:00

Boca dejó pasar otra oportunidad

River, con su empate ante Newell's, sacó un punto más de ventaja en el Apertura, donde sólo Vélez, con su triunfo ante Gimnasia, aprovechó para acercarse a la punta, quedando segundo junto a Boca, que perdió ante Rosario Central. Estudiantes sigue cuarto, después de la igualdad ante Arsenal. En el clásico de Avellaneda, Independiente le ganó a Racing, y en las próximas horas se va a decidir si continúa el director técnico Ubaldo Fillol, luego de la quinta derrota consecutiva de su equipo. En Mar del Plata, Huracán (TA) consiguió su primer triunfo en Primera a expensas de Olimpo, mientras que Instituto volvió a perder, esta vez, de local ante Quilmes.

En la secuencia, Chacho Coudet se hace de la pelota. Rosario Central desnudó falencias de Boca que parecían superadas. El resultado fue ajustado, pero en la etapa complementaria la diferencia pudo ser más abultada.
En la secuencia, Chacho Coudet se hace de la pelota. Rosario Central desnudó falencias de Boca que parecían superadas. El resultado fue ajustado, pero en la etapa complementaria la diferencia pudo ser más abultada.
¿Cuál es el verdadero Boca? ¿El que el miércoles le ganó sin atenuantes a Vélez, jugando un fútbol ofensivo de alto vuelo -con lujos incluidos-, o el de ayer ante Rosario Central, sin conexión en sus líneas y que se repitió en centros como único argumento ofensivo? Un interrogante que se lo deben estar formulando también sus simpatizantes que pensaban que el equipo había encontrado el rumbo; ayer lo volvió a perder. Es como si el equipo tuviera amnesias temporales que no le permiten mostrar todo su juego, y se olvide hasta de la capacidad individual de sus jugadores.

El Tevez imparable de tres días atrás mostró ayer una versión «light»: apariciones con cuentagotas que además se fueron espaciando con el correr de los minutos. Es posible que la vuelta de Cagna y de Cascini haya sido negativa para el funcionamiento del equipo, porque ambos agregaron lentitud de traslado a la que de por sí tienen Schiavi, Traverso y Palermo, por lo que Boca se convirtió en un equipo pesado, lento y muy previsible para el rival. Enfrente, el juvenil Rosario Central mostró un juego sólido y prolijo, como el que caracteriza a los equipos rosarinos. Tuvo en la mitad del campo a la mejor figura de la cancha: Andrés Díaz. Un juvenil con manejo, sacrificio físico para recuperar y distribuir la pelota; y en defensa tiene a un siempre firme Carbonari, que no sólo anuló a Palermo, sino que ganó en cuanto centro cayó en su área.

Rosario Central pudo haber triunfado por más goles, pero la juventud de sus delanteros le jugó en su contra porque a la hora de definir -tanto a Vitti como a Marco Ruben-les faltó la serenidad necesaria para concretar lo que parecía un hecho.

El gol apareció en un desborde de Andrés Díaz por derecha que terminó en un centro que Papa conectó de cabeza, anticipándose al cierre de Cagna, pero pudo haber llegado en cualquiera de la decena de situaciones que generaron los delanteros. Boca tenía la oportunidad de quedar como puntero si ganaba, pero desaprovechó esa posibilidad al perder sin atenuantes en una de sus más flojas actuaciones.

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