3 de junio 2004 - 00:00

Brasil, con tres penales de Ronaldo

Ronaldo resultó la pesadilla de Bielsa. Fue protagonista de los tres penales y él mismo los convirtió. La diferencia entre Brasil y Argentina estuvo en los destellos y jerarquía del delantero.
Ronaldo resultó la pesadilla de Bielsa. Fue protagonista de los tres penales y él mismo los convirtió. La diferencia entre Brasil y Argentina estuvo en los destellos y jerarquía del delantero.
El primer chico fue de Brasil, con tres goles de Ronaldo, todos de penal, y un descuento vía Sorín que llegó un poco tarde. Algunos sostendrán que en fútbol no se gana por puntos y que los merecimientos no sirven. Es cierto, pero los partidos se miden de distinta manera y Argentina -en este caso y a pesar del resultado-hizo un papel más que destacable.

Era el partido de las precauciones. Argentina, porque sabía que delante tenía a los campeones del mundo, con individualidades como para tener en cuenta. Brasil, porque, como lo había anticipado el «Lobo» Zagalo, Argentina era de temer, porque también era considerado el otro equipo mejor dotado del orbe. ¿Qué hicieron?: los dos se cobijaron en sus propios esquemas, como si fueran dos boxeadores que tras el tanteo inicial empiezan a eslabonar sus estrategias.

Se podría decir que Argentina fue mejor en táctica, estrategia e individualidades que Brasil. Antes y después de ese penal -mitad hecho, mitad fabricado y convertido por Ronaldo-, Bielsa ganó la porfía a Parreira desde el mediocampo, para jugar en tres cuartos de cancha y tratar de definir en área de Dida. Basta con mirar la libreta de apuntes donde quedaron reflejados datos interesantes: cuatro jugadas claras para definir de la Selección nacional y dos de Brasil, que recién pudo hilvanar la primera casi a la media hora de juego.

El planteo de tres hombres sólidos en defensa (a pesar de que siempre Zanetti y Sorín estaban atentos) y con Mascherano ocupado en la contención, era suficiente para manejar, aunque sea territorialmente, a un timorato Brasil. Parreira buscó salida casi exclusiva por Kaká, porque Roberto Carlos y Cafú tenían poco espacio para la salida y se quedó con la opción del contraataque. Punzante porque Ronaldo tiene una fuerza, capacidad de manejo y decisión que no será momento de descubrir.

El partido quedó planteado -después del gol señalado de penal-en un equipo que buscaba el empate y el otro ( sabiendo que en defensa tiene lagunas) con mucha gente agrupada en el fondo y esperando el contraataque como único elemento de llegada. Si no lo consiguió fue porque Luis Fabiano (el reemplazante de Ronaldinho) no lograba comunicar la misma sintonía que pretendía imponer Kaká con sus corridas y gran capacidad de salida y manejo de pelota.

En verdad, si uno mirara los dos equipos sin reparar en la camiseta, parecía que se habían invertido los roles futbolísticos: Argentina buscando y Brasil agrupado en defensa, esperando el aporte individual de Ronaldo. Bielsa hizo ingresar a Rosales primero y a Aimar y Saviola, después. Con el objetivo de darle mayor vuelo a Sorín (un jugador de excepción de toda la cancha) y a «Kili» González. Además, que Crespo tenga algo más de protagonismo en el área rival.

Brasil era puro centro. Tantoen la salida como cuando se acercaba al área de Cavallero. Aunque fue marcando algo más de presencia, hasta que llegó otro arranque de Ronaldo, esta vez en lugar de Heinze fue más Mascherano y cometió otro penal.
Nuevamente lo ejecutó Ronaldo y podría decirse que sólo con su presenciale dio a Brasil un resultado favorable que de otra manera hubiese sido difícil de lograr.

Se podría decir que fue el momento en que quedó sellado el resultado. Sin embargo, cuando parecía que este último gol tenía efecto psicológico, no alcanzó para que llegue el descuento, tras un remate de Sorín (luego un cabezazo de Aimar que dio en el palo). Argentina insistió, luchó, puso todo y estuvo cerca del empate. Si embargo, llegó otra jugada de contraataque. Picó Ronaldo, «fabricó» una caída sobre la salida del arquero y marcó el tercero. Demasiado generoso.

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