14 de septiembre 2004 - 00:00

Con pronóstico reservado

El gesto serio de Ubaldo Matildo Fillol luego de perder su segundo clásico consecutivo, esta vez ante River.
El gesto serio de Ubaldo Matildo Fillol luego de perder su segundo clásico consecutivo, esta vez ante River.
Con dos derrotas a cuestas ante Boca y River, Ubaldo Matildo Fillol comenzó a caminar por un hilo muy delgado -al decir de hinchas y allegados- a pesar de que ni el entrenador ni los directivos del club lo admitan públicamente.

Se sabe que, antes de comenzar el torneo Apertura, la relación entre el Fillol y la gerenciadora Blanquiceleste SA sufrió un desgaste como consecuencia de los refuerzos que pedía el técnico para conformar un equipo competitivo y con la lógica ambición para pelear el campeonato.

Luego de un tira y afloja, los refuerzos le llegaron al técnico, motivando que un alto directivo dijera: «Ahora tiene la orquesta a pleno... que el director la haga ejecutar...».

Con estas dos derrotas, el margen de error de Fillol se achica notoriamente y, si no logra un buen resultado ante Gimnasia en La Plata, se especula con que pueda presentar la renuncia a su cargo.

Luego se verá, dicen los más cercanos a la gerenciadora. Los que conocen la interna de Racing destacan que el carácter tempestuoso de Fillol ya produjo el alejamiento del preparador físico Daniel Melendi.

Además, los jugadores no entienden el concepto de «alta futbolística» que el técnico les otorga después de una lesión, de acuerdo con su particular nomenclatura.

Más aún, se habla de que los jugadores ya no confían en su sistema táctico y en ese sentido fue muy gráfico el defensor Carlos Araujo, cuando el domingo dijo: «El técnico nos mandó a armar dos líneas de cuatro para aguantar el resultado. Nos pasó lo mismo que en la cancha de Boca».

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