19 de abril 2005 - 00:00

Continúa polémica por caso de discriminación

Mientras por un lado el jugador argentino Leandro Desábato, primer futbolista preso por racismo, negó haber llamado «negro» al brasileño Grafite y criticó a la policía de San Pablo, horas después de que los fanáticos de Quilmes exhibieron leyendas racistas en un estadio, el delantero brasileño advirtió que tras su denuncia «aumentará la rivalidad entre Brasil y la Argentina», cuyos seleccionados se enfrentarán el próximo 6 de junio, en Buenos Aires, por las eliminatorias sudamericanas clasificatorias para el Mundial de Alemania 2006.

«La rivalidad, que ya es grande, va a aumentar. Yo no quiero ninguna guerra, pero no es de ahora que pasa eso entre Brasil y Argentina», dijo Grafite, quien además aclaró que no tiene nada contra la Argentina y sus clubes.

«Sólo expresé mi reacción contra Desábato. Tomé una actitud de ciudadano que repercutió en el mundo entero», completó el jugador brasileño, en referencia a su denuncia contra el defensor de Quilmes, quien estuvo dos días detenido por dirigirle insultos racistas (finalmente no fueron probados), que sentó un precedente en la lucha contra el racismo en las canchas de fútbol.

Por su parte Desábato aseguró que «no dije nada de racismo, sólo respondí a provocaciones que Grafite había hecho días antes. El dijo que mostraría una banana si nos hacía un gol y yo le dije que se le guardara en el trasero», finalizó.

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