24 de septiembre 2004 - 00:00

Estudiantes pisa fuerte

Leonardo Gómez va al cruce de Mariano Pavone. El delantero de Estudiantes convirtió el gol que marcó diferencias ante un híbrido Racing.
Leonardo Gómez va al cruce de Mariano Pavone. El delantero de Estudiantes convirtió el gol que marcó diferencias ante un híbrido Racing.
Partido trabado, duro, complicado para los dos. De ésos que la jerga dice «el que hace un gol gana», y el gol fue de Estudiantes, simplemente porque tuvo un cuarto de hora en el que salió de los libros para acordarse de que había un arco adelante. Cuando Racing intentó salir, cambiar su fútbol mezquino por otra estrategia más penetrante, ya era tarde.

Cualquiera sabe que las necesidades muchas veces mandan. Si dos equipos salen al campo de juego con un mismo esquema defensivo (dos líneas de cuatro) y con uno o dos puntas, no es equivocado suponer que es bastante difícil esperar que lleguen a mover la red. Hacerlo presupone lograr una óptima utilización de alguna pelota parada, realizar remates desde fuera del área o buscar algún cabezazo afortunado. Sin embargo, con hacer un repaso a la actuación de los arqueros, se puede tener una idea clara de lo sucedido en Avellaneda.

Debió pasar un tiempo para que Estudiantes se decidiera a escalonarse en el terreno de juego, lanzar los marcadores de punta y tratar de entretejer alguna triangulación que cumpliera con la doble función de abrir brechas y encontrar algún camino apto para llegar al arco. Tanto, que en esa parte logró el gol, tras una «mandada» de Pavone que punteó el balón por sobre el arquero, lo superó, dio en el palo y llegó mansamente a la red.

Racing, hasta ahí, había mostrado que estaba más preocupado en mantener su defensa que en hacer algún intento ofensivo; tanto Mirosivic como Marinelli, Cardetti y un desconocido Lisandro López terminaban en el «ollazo», que era una comidilla fácil para una defensa que luego del gol volvió a hacer un trabajo de distracción,sin regalar terreno y obligando a todo Racing a empujar sin ideas y terminar en un centro tras otro.

La realidad marcó -al final del encuentroque Racing aumentó el volumen de su crisis en materia de fútbol que complica seriamente el futuro de Fillol, mientras el ayer premiado Merlo volvió a La Plata pensando que ya no tiene un buen equipo, sino que puede convertirse en candidato.

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