Estudiantes y Gimnasia quedaron a mano
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El clásico platense quedó a mano.
El equipo que dirige Mauricio Pellegrino tuvo a los 13 una aproximación al arco rival cuando Joaquín Correa quedó frente a Fernando Monetti, quien achicó rápido, demostrando porque es uno de los mejores arqueros del campeonato, y tapó, a puro reflejo, con la cara, el remate del delantero local.
La respuesta visitante fue letal, ya que en la primera llegada, Gimnasia se puso en ventaja gracias al olfato goleador de Erik Correa, quien capitalizó un rebote corto de Gerónimo Rulli, tras un cabezazo picante de Osvaldo Barsottini.
Gimnasia se acomodó mejor en el terreno con la ventaja a favor y apostó todas sus fichas a una contra vía el colombiano Correa, quien tuvo que dejar la cancha por lesión, ante un Estudiantes que ya había perdido la posesión de la pelota.
Para colmo de males, a los 29, los locales perdieron a su capitán y referente, Sebastián Verón, quien se retiró con un fuerte dolor en la rodilla derecha.
En el complemento, el director técnico Pellegrino buscó darle más movilidad al ataque local y mandó a la cancha a Jorge Luna para que maneje el ritmo de juego y sea el encargado de generar juego. Pero el ex-Gimnasia de Jujuy y San Martín de San Juan no encontró socios ideales.
El equipo conducido por Pedro Troglio, cómodo con la ventaja en el marcador, se replegaba prolijo y compacto. Enseguida, contestó con un buen disparo de Gastón Díaz que tapó muy bien Rulli.
Cuando se jugaban 13 de la segunda etapa, el árbitro Saúl Laverni empañó su buena actuación mostrándole la segunda amarilla y posterior roja a Oreja por una supuesta mano al borde del área (le pegó en el hombro derecho).
De dicho tiro libre llegó la igualdad y las polémicas, ya que por las protestas también tuvo que dejar la cancha antes de tiempo Troglio.
Luna ejecutó fuerte el tiro libre, abajo al palo derecho de Monetti, quien tapó con una volada impresionante, pero con mala suerte, ya que el rebote le cayó a Carrillo, quien mandó el centro atrás para que Aguirregaray empujara la pelota para el 1-1.
Con la paridad, Gimnasia reacomodó la línea de fondo con el ingreso de Dardo Miloc por Pereyra y apostó más que nunca al contragolpe, mientras que Estudiantes, empujado por el aliento de su gente, no tuvo los recursos para aprovechar el hombre de más y romper el cerrojo.
Es más, a los 38, Barsottini ganó en lo alto tras un corner y su cabezazo fue despejado de cabeza sobre la línea por Álvaro Klusener.
El clásico se calentó en el tiempo adicionado cuando Damonte, en un remolino de jugadores, le pegó a Lucas Litch y vio la tarjeta roja, en tanto que los locales terminaron jugando con nueve por la salida de Patricio Rodríguez, que fue retirado en ambulancia.




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