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En las páginas deportivas de los periódicos cariocas se reveló que la nomina de pagos del departamento de fútbol profesional (jugadores, técnico, preparadores físicos, médicos, masajistas, entre otros) se eleva mensualmente a 2,4 millones de reales (algo más de un millón de dólares).
Por mes el club recibe 450.000 Reales (unos 200.000 Dólares) de un contrato de patrocinio con la estatal petrolera Petrobrás. También dos cuotas anuales por 2 millones de reales (unos 860.000 Dólares) de la multinacional estadounidense Nike.
Para verse libre totalmente de las deudas de corto plazo, el Flamengo tiene que negociar un anticipo de las cuotas -cerca de 6 millones de reales (unos 2,6 millones de dólares)- por su participación en la edición 2002 del Campeonato Brasileño, que empezará en el segundo semestre del año.
Por otro lado tendrá que negociar el pase de algunos astros con contratos millonarios, como el yugoslavo Dejan Petkovic, que se eleva actualmente a 220.000 Dólares por mes.
Para los fanáticos flamenguistas, consejeros del club y la prensa deportiva, el único responsable por la situación caótica en la que el club está hundido es su actual presidente Edmundo Santos Silva, que logró una extensión de su mandato de dos a tres años.
El mandato se amplió para que el presidente implemente los proyectos negociados con la ISL, una empresa suiza de markting deportivo, que quebró y todo se echó por tierra.
Flamengo quedó sin recursos, pero Santos Silva había hecho contrataciones millonarias, como las de Edilson, Juninho, Leonardo, Petkovic y Vampeta. Después de numerosos fracasos, sin conquistar un título importante, tendrá que transferirlos. Edilson y Vampeta ya salieron del club, y los próximos podrían ser el yugoslavo, Juninho y Leonardo.
El superintendente general del equipo, Alvaro Marques, dijo al períodico O Globo que el club necesita recaudar un mínimo de 15 millones de reales (unos 6,4 millones de dólares) con las negociaciones de los jugadores.
Flamengo disputó 15 partidos entre diciembre y febrero pasados sin conocer la victoria. Retornó a la senda del triunfo contra el Once Caldas, de Colombia, por la Copa Libertadores, y ante el Corinthians, por el Rio-Sao Paulo, en la primera semana de marzo.
Después nuevos fracasos. Un empate sin goles contra el Olimpia, en Rio de Janeiro, y la derrota frente al chileno Universidad Católica (2-1), que le costó la eliminación de la Libertadores 2002, el último miércoles.
Debilitado y con una base política corroída, Santos Silva está ahora enfrentando una oposición que desea su juicio, para evitar que el club más popular del país caiga en un agujero negro, con una situación de insolvencia irreversible.




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