Facundo Imboden pasó por Boca en una de las épocas más exitosas del club, compartió plantel con varias figuras del fútbol argentino y formó parte del equipo campeón de la Copa Libertadores. Su nombre quedó asociado a aquellos años, aunque con el tiempo su vida terminó bastante lejos de una cancha.
Ganó la Libertadores con Riquelme en Boca y hoy se dedica a tirar edificios abajo
Formado en las inferiores del Xeneize, participó del bicampeonato de América en 2001, aunque hoy su presente lo encuentra alejado del fútbol.
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Este jugador fue parte del Boca que conquistó América dos años seguidos.
Después del retiro apareció un trabajo que poco tenía que ver con lo que había hecho hasta entonces. El cambio fue tan grande que sus propios amigos encontraron una manera bastante particular de comparar sus dos etapas.
"Pasé de tirar jugadores a tirar casas": la reinvención de Facundo Imboden
Cuando dejó de jugar profesionalmente, en 2012, no tenía preparado un nuevo trabajo. Venía de Deportivo Cuenca, no había recibido una oferta que realmente le interesara y, en medio de ese momento, su padre sufrió un infarto. La situación familiar terminó empujándolo hacia un negocio que conocía de cerca, aunque nunca había manejado.
Su papá tenía desde hacía más de tres décadas una empresa de demoliciones y llegó el momento de aprender cómo funcionaba. Agarró su agenda, empezó a acompañar a uno de los capataces y se metió en un rubro del que sabía muy poco. Con el tiempo quedó al frente de buena parte de la actividad y su padre pasó a acompañarlo desde un lugar mucho más relajado.
La tarea consiste en derribar casas, edificios y otras construcciones para después entregar el terreno limpio. Hay días de obra, reuniones con arquitectos y recorridas para controlar cómo avanzan los trabajos. Nada demasiado parecido a lo que había hecho durante más de una década como profesional.
De ahí salió una cargada que todavía circula entre sus amigos. Durante su etapa como defensor lo acusaban de tirar jugadores a fuerza de patadas; ahora, directamente, tira casas abajo. Él mismo contó la comparación entre risas cuando habló sobre su nueva ocupación.
Compartió plantel con Riquelme y Palermo, pero tomó un rumbo inesperado
Antes de todo eso había pasado buena parte de su infancia en Boca. Llegó a las Inferiores con apenas nueve años desde Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó y ni siquiera arrancó como defensor. Jugaba más adelantado hasta que apareció un lugar libre en el lateral izquierdo y aceptó probar en una posición que terminaría acompañándolo hasta Primera.
El debut oficial llegó en 2000, con Carlos Bianchi como entrenador. Fue titular como marcador de punta en un triunfo por 3-2 ante Colón y compartió vestuario con una camada en la que estaban Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Mauricio Serna y Guillermo Barros Schelotto.
Durante el primer semestre de 2001 tuvo varios de sus minutos mientras el Virrey repartía esfuerzos entre el torneo local y la Copa Libertadores. Formó parte del plantel que terminó conquistando América ante Cruz Azul y completó 11 partidos oficiales con la camiseta azul y oro a lo largo de sus distintas etapas.
Después aparecieron Belgrano y Millonarios a préstamo, un regreso breve y un posterior paso por Olimpo. Su siguiente destino fue Universidad Católica, donde encontró la continuidad que no había tenido hasta entonces y terminó afianzándose como defensor central.
El día que Marcelo Bielsa posó sus ojos en él para la Selección de Chile
Chile terminó siendo mucho más que una escala. Llegó a Universidad Católica en 2005, ganó el Torneo Clausura de ese año y permaneció allí hasta 2009. En ese período también alcanzó las semifinales de la Copa Sudamericana y convirtió un gol en la Bombonera durante un 2-2 ante su antiguo club.
Su nivel despertó incluso el interés de Marcelo Bielsa, por entonces entrenador de la selección chilena. Durante un partido frente a O'Higgins en Rancagua, el técnico estuvo en el estadio junto a Eduardo Berizzo. Al terminar el encuentro, su ayudante hizo llegar una consulta: querían saber si Imboden estaba dispuesto a jugar para Chile.
La respuesta fue inmediata. Quería hacerlo, pero todavía necesitaba completar el tiempo requerido para obtener la nacionalidad y la posibilidad quedó en el camino. Ya en 2008 había hecho público su deseo de nacionalizarse ante la chance de ser considerado por Bielsa.
Aquella etapa también le dejó una historia bastante particular con Diego Maradona. En 2006, el Diez participó de un amistoso con la camiseta de Universidad Católica y necesitaba botines de la marca que utilizaba. El exdefensor, que tenía contrato con la misma empresa, terminó consiguiéndole un par antes del partido.
Volver a las raíces: el título en la Bombonera con el Senior y su escuelita de fútbol
El retiro profesional tampoco significó dejar de jugar. Desde 2014 o 2015 y hasta aproximadamente 2022 integró el Senior de Boca, donde coincidió con nombres como Carlos Navarro Montoya, Raúl Cascini, Hugo Ibarra, Daniel Díaz y Matías Donnet. Ese conjunto salió campeón y pudo dar la vuelta olímpica en la Bombonera.
Para entonces ya había empezado otro proyecto en Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, el mismo club de barrio desde el que había llegado a las Inferiores. En 2013 presentó una propuesta para recuperar la actividad infantil y quedó trabajando con chicos de entre 4 y 12 años.
Actualmente tiene cinco profesores a su cargo y participa de la planificación de los entrenamientos. La intención de la escuelita no pasa por formar profesionales a cualquier precio, sino por enseñarles a jugar y mantener la lógica de un club de barrio.
Sus días suelen arrancar alrededor de las 5.30. Primero espera a los empleados y sale hacia alguna obra; después del mediodía vuelve a su casa, cambia la ropa de trabajo por la deportiva y se va a Ituzaingó. Allí permanece hasta cerca de las nueve de la noche con los chicos de la escuelita.





