11 de septiembre 2012 - 11:42

Hace 35 años, Vilas conquistaba el US Open

Vilas derrotó en la final a Jimmy Connors.
Vilas derrotó en la final a Jimmy Connors.
Un 11 de septiembre de 1977, Guillermo Vilas, el mejor tenista argentino de la historia y uno de los "monstruos sagrados" del deporte nacional, conquistó el US Open, segundo Grand Slam de su carrera, al vencer en la final al estadounidense Jimmy Connors por 2-6, 6-3, 7-6 (7-4) y 6-0.

Vilas ya había asombrado al mundo tres meses antes, el 5 de junio de 1977, cuando ganó Roland Garros y en el US Open dejó claro que fue el mejor de todos ese año (pese a que la ATP no lo erigió número uno del mundo), con una actuación deslumbrante en el abierto que se jugó por última vez en Forest Hills y a partir del año siguiente se mudó a Flushing Meadows.

"Willy", un perfeccionista, de personalidad obsesiva y ganadora, aunque por sobre todo un tenista extraordinario, se preparó como nunca para conquistar su segundo Grand Slam y lo consiguió con una actuación deslumbrante que mantuvo en vilo a un país que seguía sus hazañas por televisión, mientras descubría lo que era el tenis.

"Yo venía con muchas victorias, había ganado Roland Garros y era consciente de que estaba ante la oportunidad de dar el gran salto. Sentí mucha presión, pero terminé siendo el mejor", analizó en posteriores entrevistas el tenista nacido un 17 de agosto de 1952 en la Capital Federal, aunque criado en Mar del Plata desde que tenía pocos días de vida.

Vilas comenzó el torneo con dos triunfos muy cómodos en primera y segunda ronda, sobre el español Manuel Santana por 6-1 y 6-0, y el local Gene Mayer por 6-3 y 6-0, y recién debió trabajar un poco más la tercera vuelta para dejar en el camino a otro norteamericano, Víctor Amaya, a quien superó por 6-3 y 6-3.

En octavos de final le ganó por un cómodo 6-3 y 6-1 a José Higueras, un español que empezaba a ganarse un nombre en el circuito y que después alcanzó un nivel alto, y en cuartos de final también superó sin problemas al sudafricano Raymond Moore en el primer partido largo, al mejor de cinco sets, que resolvió por 6-1, 6-1 y 6-0.

En semifinales, el inventor de la "Gran Willy" superó al estadounidense Harold Salomon, un tenista que lo complicaba siempre, por 6-2, 7-6 (7-3) y 6-2, para avanzar así a la gran final ante Connors, uno de sus archirrivales (junto al sueco Bjon Borg) y que además finalizaría el año como el número uno del mundo.

Su coach, el rumano Ion Tiriac, desmenuzó el juego de "Jimbo" Connors y planeó una táctica de contragolpe, con pelotas bajas que picaban antes de la mitad de la cancha y la estrategia funcionó a la perfección, ya que se coronó campeón en Forest Hills y desató un festejo alocado, luego de quitarse la vincha que lo distinguió durante toda su carrera.

"Nunca estuve más solo en mi vida que en 1977. Era un cardo, solo. La gente puede pensar que fue un año espectacular, pero yo deseaba que terminase rápido", reveló Vilas años después, en un recuerdo de la que fue la mejor temporada de su brillante carrera, en la que se dedicó en exclusiva a entrenar, perfeccionarse y ganar partidos.

Es que ese año Vilas ganó 57 partidos seguidos en polvo de ladrillo y 85 encuentros de los 87 jugados sobre esa superficie, con 16 torneos conquistados sobre un total de 31 en que participó, y fue sin dudas el mejor tenista de la temporada, ya que dejó atrás a Connors y Borg, pero las matemáticas del ranking le jugaron en contra y finalizó como número dos.

Es que la ATP confeccionaba al ranking por "average", es decir que se elaboraba un promedio que surgía de la suma de puntos obtenidos, por la cantidad de torneos jugados.

En esa ocasión, tanto Connors como Bjorn especularon y jugaron pocos torneos y en las superficies que más les convenían, mientras que Vilas compitió casi todas las semanas, en todo tipo de terrenos, y con ese hándicap estratégico que concedió no pudo alcanzar el primer puesto ranking, que era más que merecido.

Vilas instaló su nombre en el pueblo y pasó a integrar ese año la selecta nómina de los mejores deportistas de todos los tiempos en la Argentina, junto a Diego Armando Maradona, Carlos Monzón, Juan Manuel Fangio, Roberto De Vicenzo y Emanuel Ginóbili.

Además, es reconocido en forma unánime como el gran precursor del tenis en la Argentina, un dato que no es menor para un deporte que no era masivo antes de su irrupción.

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