28 de octubre 2002 - 00:00

Independiente es una fiesta

Independiente ya tiene el campeonato al alcance de su mano. Con los resultados a la vista ni siquiera se puede decir que cada vez está más cerca. Es cierto, los partidos hay que jugarlos, pero ocho puntos (cuando hay 15 en disputa) son más que elocuentes.

No fue fácil, pero se podría afirmar que el partido fue complicado. Central le «escondió» la pelota y la manejó a un ritmo cansino y casi previsible, pero casi siempre muy cerca del área de Leonardo Díaz. A Independiente le costó mucho recuperar la pelota y cuando lo hacía, casi sin explicación aparente, la perdía. Situación que no le permitía armar un circuito futbolístico, a pesar del buen desempeño de Federico Insúa.

Sin embargo, habrá que señalar que Independiente en sus peores momentos siempre encontró un gol a favor. Como el de Silvera, cuando aprovechó un rebote fortuito en un defensor rosarino o como el primero de los que marcó Daniel Montenegro. Logrado con un preciso re-mate de 30 metros, cuando hacía algo más de cuatro minutos que había empatado Central.

Si habría que indicar un punto de quiebre tal vez habría que hacer hincapié en la potencia y precisión en el remate de Montenegro, el factor fundamental de este triunfo. Porque sus dos goles marcaron la diferencia de categoría de individualidades, cuando no existía tal diferencia entre equipos.

Los rosarinos no fueron inferiores a Independiente y en gran parte del encuentro mostraron que -en lo futbolístico-estaban El gol de Rolfi Montenegro que asegura el triunfo de Independiente ante Rosario Central y que le permitió al equipo de Gallego sacar 8 puntos de ventaja en la lucha por el campeonato. un escalón más arriba, tanto en manejo y circulación de balón, como en jugadas de gol. Hay que tener en cuenta que Independiente se quedó con 10 hombres por la expulsión de Eluchans, a poco de iniciarse el segundo tiempo, circunstancia que resintió su funcionamiento.

Simplemente, porque Castagno Suárez se encontró muy solo en la contención y tuvo que apelar muchas veces a la infracción, lo que le costó una tarjeta amarilla que lo dejará fuera del partido ante Nueva Chicago. La defensa también dio ventajas, sobre todo por las flojas actuaciones de Franco y Federico Domínguez, sin embargo la calidad de Milito disimuló muchas fallas de sus compañeros.

De cualquier manera, lo más rescatable es que Independiente tuvo actitud de «campeón»,
desde su criticado arquero Leo Díaz, (que parece haberse afirmado definitivamente y ahora es un pilar del equipo), pasando por Milito o por un incansable Silvera (que no sólo hace goles sino que trajina la cancha los noventa minutos) y terminando en Insúa y Montenegro, que le dan la cuota de talento que lo hacen un equipo diferente.

Independiente de ahora en más depende de sí mismo, de su capacidad individual y colectiva y parece que el campeonato no se le puede escapar...

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