Nadal superó a Djokovic y se metió en su octava final de Roland Garros.
Con una victoria heroica y un golpe a las esperanzas francesas, España copó la final de Roland Garros, en la que el domingo David Ferrer, por primera vez en la definición de un Grand Slam, se medirá a un Rafael Nadal en busca de su octavo título.
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Ferrer puso fin al sueño de Francia de volver a tener un campeón al derrotar a Jo-Wilfried Tsonga 6-1, 7-6 (3) y 6-2 y llega al encuentro decisivo sin haber cedido un set.
Previamente, Nadal se había impuesto 6-4, 3-6, 6-1, 6-7 (3) y 9-7 al serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, en un emotivo encuentro de cuatro horas y 37 minutos de duración.
Así, el exnúmero uno del mundo igualó a Guillermo Vilas y el suizo Roger Federer con 58 partidos ganados en Roland Garros, más que ningún otro jugador en la historia. Su único tropiezo llegó en 2009, cuando cayó en octavos de final ante el sueco Robin Soderling.
La heroica victoria de este viernes sitúa a Nadal en una posición única, ya que puede convertirse en el primer hombre en la historia en ganar ocho veces un torneo de Grand Slam.
Una victoria que a punto estuvo de escurrirse, porque tras dejar pasar una ventaja de 6-5 y 30-15 con su servicio en el cuarto set, Nadal se recuperó de una desventaja de 4-2 en el parcial final.
Djokovic, que erró un par de smashes clave y vio como le quitaban un punto tras perder el equilibrio, tocar la red y pasar del otro lado apoyándose en su raqueta, estaba más que golpeado tras la derrota. Además, el serbio se quejó de que la cancha en el estadio central Philippe Chatrier estaba excesivamente seca y de que no se atendiera su pedido de regarla.
Ferrer se dejó caer de espaldas al suelo tras confirmarse que París será escenario de la cuarta final española de su historia tras las de 1994, 1998 y 2002.
El valenciano, quinto de la clasificación, dominó en todo momento a Tsonga, quien no pudo cumplir con la meta de ser el primer francés en una final desde que Henri Leconte la perdiera en 1988.
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