6 de agosto 2008 - 00:00

Notijuegos

La Argentina y Brasil debutarán mañana ante dos equipos aparentemente accesibles -Costa de Marfil y Bélgica respectivamente-, en la apertura del fútbol masculino, donde los favoritos latinoamericanos llegan con un sueño compartido: el oro. El campeón vigente, Argentina, se estrenará en canchas asiáticas frente a Costa de Marfil, un plantel que llegará disminuido por la ausencia de Didier Drogba, eje y motor de su andamiaje. Brasil de su lado abrirá su participación frente a Bélgica, en una llave, la C, en que también incluye al anfitrión China y la débil escuadra de Nueva Zelanda.

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Juan Román Riquelme aseguró que el plantel no está pensando en Brasil, a priori su máximo rival por el oro. «Queremos ganar mañana, no pensamos en Brasil», dijo el mediocampista. «Brasil también es candidato. Ellos lo tienen a Ronaldinho, al que se lo ve con muchas ganas y seguramente van a sacar ventajas», dijo el jugador de Boca.

Por otra parte, Riquelme aseguró que dejarán todo para ganar la medalla de oro. «Siempre tenemos la obligación de ganar, de dar el máximo porque tenemos una camiseta muy grande y estamos representando al país y vamos a dar todo por conseguir la medalla de oro», señaló Riquelme.

Cuando se lo consultó a Riquelme sobre su rol dentro de la cancha, el talentoso jugador de Boca sentenció: «No soy muy importante ni demasiado diferente al resto». Finalmente Riquelme pidió que se «termine» toda la historia que hay alrededor de su relación con Lionel Messi, asegurando que está feliz de compartir el seleccionado argentino con el jugador del Barcelona.

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El nadador argentino José Meolans se mostró afligido y confesó que no tiene «ninguna chance» de obtener una medalla, porque eso «demuestra» el presente del resto de los competidores.

«Para mí, no hay ninguna chance de conseguir una medalla. No lo digo para quitarme presión, sino lo que demuestra la realidad», aseguró el nadador cordobés.

Meolans se sorprendió por los rendimientos actuales de algunos colegas, con los que hasta hace algunos años competía palmo a palmo.

«Los tiempos de ahora sorprenden, hay competidores que hace dos o tres años estaban igual que yo, y hoy están nadando un segundo y medio más fuerte y en este nivel, es muy difícil mejorar décimas. Eso te hace sospechar mucho», consideró.

«Con la marca que me clasificó para los Juegos, que es de 49 segundos 04 centésimas, no ingreso entre los mejores 24 tiempos, si se mantiene el nivel que se viene dando en los últimos ocho meses, será muy difícil clasificar a una semifinal. En Atenas, con mi mejor marca, hubiese sido sexto y hoy no sé si entro en las semifinales», agregó. El cordobés admitió que su «anhelo» siempre fue participar de una final olímpica, pero aclaró que la realidad le indica que «será muy difícil de conseguir» en Pekín.

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La defensora del seleccionado argentino de hockey sobre césped femenino Magdalena Aicega expresó que Las Leonas tienen «un equipo bárbaro en todos los aspectos», de cara al comienzo de los Juegos. «Yo creo que tenemos un equipo bárbaro en todos los aspectos, no sólo en lo deportivo, sino también en lo humano, algo que en definitiva provoca que se disfrute mucho más todo», señaló Aicega. Pekín 2008 marcará el retiro de Aicega, quien sueña con poder lograr en su último Juego Olímpico la medalla de oro, algo que se le negó en Sydney 2000 (medalla de plata) y en Atenas 2004 (bronce).


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La Villa Olímpica de Pekín, el alojamiento para los atletas de todo el mundo que participan de los XXIX Juegos Olímpicos, ofrece una y mil anécdotas, como ver jugar al pool al español Rafael Nadal o cruzarse durante un paseo de compras con el suizo Roger Federer.

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El pugilista húngaro Norbert Kalucza, un gitano de 21 años, afirmó que llegó a los Juegos de Pekín con la intención de « cambiar el mundo» y poner fin a la discriminación.


Los Juegos son una fiesta-para todos, incluso para Kalucza, un peso mosca que tiene siete hermanos, vive a bordo de un remolque, es sordo de nacimiento y logró pronunciar las primeras palabras cuando apenas tenía 10 años.

Kalucza trabajó como carpintero para vivir y mantener a su novia de 17 años embarazada y Hungría le dio también la posibilidad de convertirse en boxeador y «ser el ejemplo para ciertos niños de mi parte, donde para muchos la vida es dura.

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