Los organizadores del Mundial de Qatar 2022 afirmaron que los homosexuales serán bienvenidos, pero advirtió que no estarán permitidas las manifestaciones de afecto en público, como besarse delante de todos. La declaración de Nasser al Khater, director ejecutivo del Comité Organizador de la próxima Copa del Mundo, apuntó a los temores expresados por el futbolista australiano Josh Cavallo, quien tras reconocer su preferencia sexo-afectiva el mes pasado afirmó que sentía “temor” de disputar el torneo en un país árabe donde la homosexualidad es ilegal y se castiga con hasta tres años de prisión.
Grave: Qatar 2022 limita muestras de afecto entre homosexuales
“Ni creencias religiosas ni pautas culturales pueden ser excusa para violar derechos humanos”, cuestionaron desde la APDH.
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Repudiable. La indicación homofóbica que realizó Nasser Al Khater a la comunidad LGBTIQ que acuda a Qatar para el Mundial del año próximo.
“Josh Cavallo será bienvenido en Qatar y no correrá ningún riesgo”, afirmó ayer Al Khater, aunque le recordó que “deben evitarse las muestras de afecto en público”. “No están autorizadas y esa es la única indicación que debe respetarse. Por el resto, cada cual tiene derecho de vivir su vida como quiera”, completó el funcionario al salir al cruce de las polémicas relacionadas con los derechos humanos en Qatar y, entre ellas, la libre elección sexual de las personas.
Hace algunos días, la asociación británica “Kick It Out” acusó a la emisora televisiva qatarí BeIn Sport de alimentar la homofobia por instar a los futbolistas musulmanes que militan en la Premier League a boicotear la iniciativa de lucir las cintas con el color del arcoíris que identifican a la comunidad LGBTIQ durante la Copa del Mundo porque la homosexualidad es “incompatible” con el Islam.
Entrevistado por la CNN y el diario “The Independent”, Al Khater reiteró que “los homosexuales tienen derecho a viajar a Qatar como cualquier persona y pueden comportarse como cualquier persona”. “Sí les recuerdo, simplemente, que desde el punto de vista de la percepción de las muestras de afecto en público, la nuestra es una sociedad conservadora”. Según la “sharia” (ley islámica) la homosexualidad es condenable incluso con la pena de muerte, aunque las organizaciones que velan por los derechos humanos señalaron que no existen pruebas que de se haya aplicado la pena capital por ese motivo en Qatar. Los matrimonios gay, las uniones civiles y la propaganda homosexual sí están vedadas en ese país por lo que Al Khater reconoció: “Sabemos que el Mundial podría ser una vitrina para protestar por esa situación, pero es algo que no nos preocupa”.
En ese sentido, el copresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Guillermo Torremare, advirtió que ni las creencias religiosas ni las pautas culturales pueden ser excusa para violar derechos humanos, en referencia a los dichos de Al-Khater. “La advertencia del funcionario de Qatar es violatoria de elementales derechos humanos e implica una inaceptable discriminación a las personas homosexuales”, expresó. Torremare, abogado magíster en Derechos Humanos, afirmó que “la principal característica de los derechos humanos es que son universales, deben ser respetados en todo el mundo”.
Durante el pasado Mundial disputado en Rusia en 2018 también se generó polémica por la prohibición del gobierno de manifestar el afecto públicamente entre los integrantes de la comunidad LGTBIQ y la denominada “propaganda homosexual”. Un año antes de la realización de esa Copa del Mundo, en 2017, agrupaciones de derechos humanos denunciaron que la república rusa de Chechenia había realizado una terrorífica purga homofóbica que involucró a las fuerzas de seguridad chechenas, que juntaron a sospechosos de ser hombres homosexuales o bisexuales para secuestrarlos y torturarlos.
Vale recordar que Rusia y Qatar fueron elegidas como sede de la Copa del Mundo en una no menos polémica elección realizada en forma simultánea en 2010 que aún hoy es investigada por la Justicia por sospechas de sobornos. La elección de ambas sedes con leyes manifiestamente homofóbicas chocan con los estatutos de la FIFA, que advierten que la discriminación de cualquier tipo “queda estrictamente prohibida y será castigada con una suspensión o expulsión”.
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