El clima no era el mejor. Las denuncias de Reinaldo Merlo del viernes que derivaron en su despido por parte de Blanquiceleste agravaron una situación ya caldeada por los malos resultados, por eso se esperaba un Racing distinto que pudiera acallar las protestas con un esquema más ofensivo. Con los mismos jugadores que Merlo había confirmado, el interino Miguel Angel Micó trató de hacer un esquema ofensivo y como en la parábola futbolística de la frazada corta. Racing se tapó la cabeza y se destapó los pies.
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Enfrente tenía un Belgrano que está necesitado de puntos para salir de una situación incómoda en la tabla que lo tiene en zona de promoción con peligro de descender y un esquema timorato (a priori) con un solo delantero buscando como arma el contraataque. Con esos elementos se dio un partido emocionante con 6 goles y con resultado cambiante.
Racing no jugó bien, pero atacócon ahínco durante los 90 minutos y pudo empatar un partido que perdía por dos goles de diferencia, algo que en la era Merlo parecía un imposible. Belgrano aprovechó las ventajas deportivas, pero le faltó resto físico y anímico para defender la ventaja cuando Racing lo acorraló en los últimos 25 minutos y casi termina perdiendo el partido.
El empate final no acalló las protestas, pero las atemperó, por lo que la cosa no pasó a mayores. Racing empieza una nueva era que todavía no tiene nombre propio, pero que en una semana tendrá como prueba de fuego a Boca.