Lisandro López a punto de sacar el derechazo, ante la marca de Calvo. Racing fue superior y práctico y por eso le ganó con justicia a Boca.
Racing siempre fue más que Boca. Cuando estuvieron once contra once manejó el partido con el trabajo de Barrado y Romero en la mitad de la cancha y la peligrosidad de Guerrero y Lisandro López, se puso en ventaja y hasta pudo marcar algún gol más.
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Después de la expulsión de Simeone (doble amarilla por reiteración de faltas) se refugió en defensa y desnudó la falta de contundencia de Boca. Allí surgieron como figuras Diego Crosa y el arquero Lucchetti.
Boca fue la imagen de la impotencia. Se defendió mal cuando fue exigido por Racing, mostrando desacoples entre los laterales y los centrales y la cada vez más evidente lentitud de Schiavi. Cuando debió atacar se excedió en tirar centros al corazón del área buscando la cabeza salvadora de Palermo, que esta vez no gravitó por la buena marca de Crosa y nunca tuvo alternativas ofensivas.
Terminó jugando con cuatro delanteros, que se «apretaron» dentro del área sin encontrar espacios para convertir el empate. De tanto insistirtuvo algunas oportunidades claras, pero le faltó la tranquilidad necesaria para concretarlas.
Cuando le expulsaron a Simeone, Racing «renunció a jugar». Entró Torres por Guerrero y armó dos líneas de cuatro esperando a Boca sobre su terreno para contraatacarlo, con largos pelotazos a Lisandro López, que muy pocas veces pudo alcanzar.
Sin embargo, se defendió con mucho orden y no debió apelar a la falta como procedimiento para frenar a Boca, que si bien es cierto que le facilitó las cosas con su obsesión de tirar centros frontales, eso no empaña la gran actuación de su defensa, principalmente la de Diego Crosa (cuyo pase pertenece a Boca). El defensor debió luchar contra un Palermo que le llevaba varios centímetros de estatura y que -se sabe- pone en juego todo su peso y conocimiento a la hora de buscar un cabezazo.
Racing ganó porque siempre supo lo que tenía que hacer. En cambio, Boca estuvo perdido en la cancha buscando una identidad que cada vez le cuesta más conseguir.
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