22 de agosto 2005 - 00:00

San Lorenzo no se dio por vencido y logró un empate

El duelo de la tarde: la habilidad del juvenil Agüero y la capacidad de marca de Paolo Montero salieron empatados, como el partido.
El duelo de la tarde: la habilidad del juvenil Agüero y la capacidad de marca de Paolo Montero salieron empatados, como el partido.
El empate fue un justo reparto de premios y castigos. San Lorenzo lo terminó festejando como heroico, mientras que Independiente se retiró cabizbajo sabiendo que había perdido una oportunidad, tal vez única, de lograr los tres puntos.

En realidad, a Independiente lo traicionó el «estilo Falcioni», porque juega de una manera que desprecia el manejo de la pelota, pasando de la defensa al ataque con largos pelotazos a dividir y allí depende de la habilidad de Agüero y del oficio de Frutos, jugando de espaldas a los defensores como un pivot de basquetbol.

Este estilo le sirvió para ponerse en ventaja al primer descuido de un San Lorenzo, que ya a esa altura (14 minutos) era dominador de pelota y terreno, aunque sin profundidad. Sin embargo, a Independiente una circunstancia a todas luces favorable le jugó en contra: cuando San Lorenzo se quedó con dos jugadores menos, porque no supo aprovechar los espacios y se quedó muy atrás con dos líneas de cuatro estáticas en lugar de adelantar sus hombres y arrollar a un rival que con el correr de los minutos -paradójicamente- se fue animando cada vez más a atacar.

San Lorenzo tuvo dos rivales. Independiente y el árbitro Daniel Giménez, que cometió errores graves que lo perjudicaron notoriamente. La expulsión de Juan Fernández en el primer tiempo fue excesiva, porque la falta era para amonestar, pero de ninguna manera para roja directa y después también expulsó a Adrián González con dos amarillas por protestar fallos, en los que el jugador de San Lorenzo tenía razón, aunque no se comparta su actitud en la protesta.

Las diferencias entre los técnicos (dos de los más exitosos de los últimos tiempos) fueron notorias. Mientras Julio Falcioni no modificó su esquema para aprovechar los dos hombres más que tenía, poniendo a César Pereyra por Pautasso cuando faltaban nada más que 12 minutos. Alfaro, con uno menos, puso a Montillo por Andrés Pérez para tener más potencia ofensiva, resignando marca y, después del empate, realizó el «contracambio» haciendo entrar a Coudet por Lavezzi para defender lo logrado con dos hombres menos.

Por eso, aunque se reparten un punto cada uno, la imagen que quedó de un equipo y de otro
fueron totalmente distintas. San Lorenzo terminó aplaudido por su audacia para «quemar las naves» en la adversidad, apoyado en un gran debut del uruguayo Paolo Montero como último hombre y con Montillo y Lavezzi como sus jugadores clave en ataque. En cambio, Independiente terminó silbado, y cuando Falcioni hizo ingresar al defensor Abraham por el mediocampista Buján, después de la expulsión de Manrique, todo el estadio lo abucheó.

De cualquier manera, los dos están punteros y van a ser protagonistas del campeonato. Cada uno con su estilo y con sus convicciones.

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