San Lorenzo tuvo su premio a la actitud

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Un torneo Clausura que empezó sin sorpresas y todavía sin las grandes figuras, porque recién hoy llegó al país Riquelme, Claudio López se está poniendo en estado y Rosales y Coloccini todavía no concretaron definitivamente sus regresos. Boca, con su triunfo del sábado por 4 a 0 a Banfield, fue el que mejor arrancó, mientras que a River le costó mucho ganarle a Lanús y sólo lo logró en el último minuto. Hoy debuta el campeón del Apertura, Estudiantes, ante Quilmes. El San Lorenzo de Ramón Díaz arrancó con un triunfo, aunque sin convencer, y Racing apenas si pudo rescatar un punto sobre el final ante un superior Nueva Chicago. Peor le fue a Independiente, que el viernes perdió contundentemente como local en cancha de Racing ante Colón.

Ganar el primer partido siempre es bueno, aunque a San Lorenzo no lo sobró nada. Si tuvo una virtud, fue su vocación ofensiva. Trabajar la pelota desde donde fuera, pero siempre mirando (o corriendo) hacia el arco contrario.

Muchas veces, olvidándose de su propia estructura defensiva y dejando huecos que pueden ser peligrosos en ciertos partidos. Este nuevo equipo del « Pelado» Díaz plantea -si se puede- la posibilidad de juego desde mediocampo hacia arriba y sabe que la punta izquierda puede ser un arma letal a la hora de desnivelar, por juego o por tanteador. Esta vez, esa habilidad endiablada de Lavezzi fue la que abrió surcos (hasta un remate en el palo en el final), pero siempre ganando o forzando el foul para la utilización de alguna pelota detenida.

A falta de refuerzos, a Ramón Díaz le quedaron pocos caminos: «concientizar» a los jugadores y trabajar mucho con el balón sin movimiento. Por ahí llegaron dos goles consecutivos (Bottinelli a los 24' y Omar Ferreyra a los 26') y, a decir verdad, pudieron llegar otros dos. Uno por la vía de Ulloa, que elevó su remate de manera inexplicable y otra que Hirsig desvió sobre el palo izquierdo del arquero.

Con la inclusión de Ledesma y, fundamentalmente, de Torres, se podía pensar que podía tener otro volumen de juego. No lo consiguió. Es más, mejoró con la inclusión de Jiménez y de Rivero, aunque muchas veces como consecuencia del significativo retraso de los jujeños. Un equipo de escasas virtudes en lo futbolístico, pero se aferró bien al orden y a la velocidad de Gandín y Silva en el contraataque para tratar de amedrentar a una defensa que no se destacaba por su virtuosismo.

Dos contraataques bastaron para poner claro que San Lorenzo no estaba a dos goles de Gimnasia. Mucho más cuando, con la colaboración del controvertido Lunati (que no cobró un foul a Torres en el arranque de la jugada), se fue Gandín y envió la pelota mansamente para que Ricardo Gómez achicara diferencias. San Lorenzo ya no se sintió tan seguro, ni siquiera con la poca ambición de los jujeños.

Más allá de los arrestos individuales, a San Lorenzo le costó ordenarse en equipo, poner en evidencia una estrategia de juego. Todo se diluía por falta de precisión y una manifiesta ausencia de sorpresa. Era un equipo demasiado previsible y así, aunque de la vereda de enfrente haya tenido a un equipo que no se destaca por sus luces colectivas, nunca llegó a destacarse.

Aun pensando que Gimnasia daba ventajas con su parsimonia para escalonar en el terreno y no tenía siquiera la pimienta individual de algún atacante del comienzo. Con esos argumentos, era difícil que llegara con alguna claridad ante Orión.

Tal vez, comience otra etapa. La incorporación de Gastón Fernández y la reaparición de Silvera es posible que puedan darle otra fisonomía y alguna satisfacción mayor a Ramón Díaz. Por ahora, sigue siendo lucha y sufrimiento. A pesar de la justicia del triunfo ante los jujeños.

Pero no va a ser el equipo sensación que el técnico prometió, porque los grandes refuerzos nunca llegaron y es muy difícil, a pesar de los deseos del jugador y su padre que se incorpore Fabricio Coloccini, por eso va a ser un equipo muy parecido al que dirigió Oscar Ruggeri, sin la misma actitud defensiva y quizás sin los mismos errores, pero para el «gran equipo» va a haber que esperar a junio.

Ramón Díaz intentó con su poder de convencimiento traer a Romagnoli, D'Alessandro y Roberto Ayala, pero todos le dijeron que no. Porque Díaz será muy seductor, pero nadie abrió la billetera.

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