Ariel Ortega intenta escapar ante la marca de Gonzalo Juárez y Alfredo González Bordón. River ganó con mucho trabajo.
Fue complicado, hasta sufrido el triunfo de River. El equipo que dirige Daniel Passarella debió luchar demasiado para derrotar a un limitado Quilmes que tuvo como gran virtud no darse por vencido.
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River no jugó bien. Nunca encontró el funcionamiento en la mitad de la cancha donde Ferrari y Belluschi transitaban por el mismo sector sin definir sus posiciones y chocándose. Domingo y Zapata se dedicaban más a obstruir que a construir y por eso quedaban muy aislados Ortega y Gonzalo Higuaín arriba.
Quilmes tampoco tuvo muchas ideas. Lo suyo fue luchar y tratar que River no manejara el sector, cosa que consiguió por el buen trabajo de Romagnoli y Fernández Di Alessio y tirar largos pelotazos para los piques del tucumano Ibáñez.
El partido pareció definirse con el gol de Gonzalo Higuaín, porque eso le daba a River tranquilidad para recomponer sus líneas y paciencia para aprovechar los errores de la defensa de Quilmes, pero la expulsión tonta de Zapata ( protestó vehementemente un supuesto tiro de esquina y como tenía tarjeta amarilla se tuvo que ir) le devolvió esperanzas a Quilmes.
Esperanzas que se cristalizaron cuando Chatruc, en gran jugada individual, consiguió el empate por sobre Carrizo y salió festejando como una «gallina» sin que Pezzotta lo advirtiera. El gol les demostró a los jugadores de Quilmes que podían luchar el partido y hasta se animaron a salir a ganarlo. Por el otro lado, River lo sintió anímicamente y retrocedió peligrosamente sus líneas, por lo que Passarella hizo ingresar a Radamel Falcao García (que volvió después de casi un año) por Ortega para tener más potencia ofensiva.
A los 25 minutos se fue expulsado el juvenil defensor González Bordón y Quilmes debió rearmarse en defensa con el retroceso del uruguayo Alvaro Pereira y eso le dio más libertad a Belluschi para juntarse en la creación con Gallardo.
Una aparición de Paulo Ferrari en el área le dio el triunfo con un buen cabezazo cuando ya el partido era de ida y vuelta con llegada a los dos arcos. Después Derlis Gómez evitó en tres oportunidades que el triunfo fuera más amplio y le dejó la posibilidad abierta a Quilmes para buscar el empate hasta el final.