Fue impactante anoche el triunfo del seleccionado argentino en el Mundial de básquet ante EE.UU. con gran labor de su estrella, Emanuel Ginobili. Un hecho que sirve para aliviar tantas penurias que vive el país en lo económico y en lo político. Es la segunda vez en un campeonato de este tipo que se impone ante el poderosísimo equipo norteamericano.
Histórico triunfo de Argentina. Superó por 87-80 (con parciales de 37-21, 53-37 y 68-60) a Estados Unidos, un resultado que no se registraba desde el recordado Mundial del '50, que ahora abre grandes posibilidades en la etapa decisiva.
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En ese sentido, el primer lugar obtenido en el grupo le permitió eludir al complicado equipo de Yugoslavia para enfrentar a uno más conocido: Brasil. En las estadísticas quedará también que le quitó el invicto a un «dream team», que mantenía en 58 partidos oficiales (desde Barcelona '92).
Una verdadera hazaña de este gran equipo que aúna individualidades de extraordinario nivel y un cuerpo técnico (que dirige Rubén Magnano) que maneja con precisión el juego defensivo y se mueve con soltura en ataque. Tal vez es lo que sorprendió a este equipo de Estados Unidos, que nunca encontró respuesta al juego que le propuso Argentina.
Basta con repasar la diferencia de los parciales: 13 puntos en el primer cuarto, 16 en el segundo, que se redujo a 8 puntos en el tercero, pero lo más sorprendente fue el juego que comenzó a cimentarse primero en Pepe Sánchez, en Montechia después, para basarse en las posibilidades de Noccioni, Montechia y bajo el tablero ofensivo a través de Wolkowiski, Scola y Oberto.
Sin nombrar las posibilidades de ese gran jugador (hoy en los Spur de San Antonio en la NBA) llamado Ginóbili que busca el punto en los momentos más críticos y sus tantos son como un golpe psicológico, que agranda a sus compañeros y hace bajar el rendimiento de su adversario. Esa fue la base que por momentos desorientó a jugadores experimentados como Michael Finley, Jermaine O'Neill, Paul Pierce y un jugador de talento como Reggie Miller (que asusta cuando tira de tres puntos). En verdad, perdieron tanto en los envíos como en los rebotes o en lanzamientos. A Estados Unidos le quedó como argumento el tiro libre desde la llave.
Es que pareció que este equipo americano pier-de estructura y dinámica en la medida en que lo marcan a presión, que le pelean los rebotes, que no le dan tiempo y lugar para el envío cómodo y sorprendidos cuando lo atacaban porque la soltura de su juego no lo hace pensar tanto en su propio aro. De todo eso, el gran culpable fue el equipo de argentino.
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