Un seleccionado sin actitud ni reacción

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La Selección volvió a decepcionar. Fue un equipo lento, previsible y sin volumen de juego que se conformó con ser partenaire de una débil selección española y perdió justificadamente por 2 a 1.

Es cierto que el campo de juego de La Nueva Condomina en Murcia estaba en pésimo estado y que eso no permitió darles precisión a los pases, pero también es cierto que la Selección nunca intentó cambiar el ritmo lento y cansino que propuso España, que no tuvo reacción ni siquiera anímica.

El partido fue muy discreto, pero el protagonista principal fue España, que manejó el encuentro desde la mitad de la cancha con un buen trabajo de Xavi y la habilidad de Roberto Iniesta como conductores de todos los ataques. Argentina no tuvo figuras destacadas y hubo jugadores que casi no tocaron la pelota, como Lionel Messi y Federico Insúa, que solamente apareció en el gol para desbordar por derecha y habilitar a Bilos, en la única jugada de ataque que generó Argentina y que demostró la fragilidad de la defensa española porque terminó en gol. El planteo de Alfio Basile fue el clásico 4-3-1-2, aunque en el segundo tiempo lo modificó en parte al hacer ingresar a Leandro Somoza por un inexpresivo Lucho González, poniendo una especie de doble mediocampista central.

Los primeros 30 minutos fueron muy aburridos, con España manejando la pelota lejos del área y con intentos ofensivos muy previsibles, por lo que Abbondanzieri casi no tuvo trabajo. El gol de Xavi desde 25 metros hizo reaccionar a Argentina, que salió con orgullo a pelear la mitad de la cancha, pero el empate casi inmediato de Daniel Bilos frenó los bríos y Argentina volvió a retroceder para dejarle el protagonismo a España. El segundo tiempo fue una lucha entre uno que quería y no podía (España) y otro que ni siquiera intentaba. De nada sirvieron los ingresos de Aimar, Saviola y Agüero porque prácticamente no tocaron la pelota.

Un penal de Roberto Ayala a David Villa le dio la posibilidad al delantero español de poner el 2 a 1 y después no hubo reacción. La Selección se fue entregando mansamente sin intentar casi buscar el empate. Es cierto que Alfio Basile hasta ahora convivió con sus jugadores (en dos partidos) menos de una semana. Eso hace que no se puedan practicar jugadas de pelota parada y que se traten de utilizar tácticas básicas para no complicar la vida del jugador. Lo que no se acepta es la falta total de actitud de este equipo, que parece jugar a desgano estos partidos amistosos como si lo hiciera por compromiso. No se dan cuenta que todos (incluido el técnico) están perdiendo prestigio y para ellos el prestigio también es dinero.

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