24 de marzo 2013 - 09:05

Volvió la guerra en Red Bull: Webber ni saludó a Vettel en el podio

Pocas veces un podio fue tan sombrío, pero el Gran Premio de Malasia volvió a demostrar que las relaciones entre pilotos del mismo equipo son más que difíciles en la Fórmula 1.

La carrera en Sepang fue un nuevo capítulo de la fría y tensa relación del alemán Sebastian Vettel y el australiano Mark Webber, volantes del mejor equipo de la parrilla, Red Bull.

"Soy la oveja negra", dijo más tarde Vettel, que ganó hoy en Malaisia pero causó un incendio en el seno de la escudería al desoír órdenes de equipo y adelantar de forma arriesgada a Webber cuando éste era líder.

La relación entre los dos pilotos estuvo llena de fricciones desde que se juntaron en Red Bull en 2009. Ese mismo año chocaron en el Gran Premio de Turquía cuando ambos peleaban por la victoria. "Nos somos los mejores amigos", reconoció este domingo el alemán, triple campeón mundial.

La escudería energética siempre presumió de no tener jerarquía entre sus dos pilotos, pero Webber volvió a mostrar su desconfianza en la imparcialidad de la dirección. "Volverán a protegerlo, como es habitual", lanzó en el podio con cara de pocos amigos.
La consigna del equipo en Malaisia era luchar hasta la última parada, según reveló Webber. El que fuera primero después del último cambio de neumáticos sería el ganador y el segundo respetaría y no atacaría.

"El equipo tomó una decisión y bajé el ritmo. Y al final Sebastian tomó sus propias decisiones", lanzó el australiano antes de que Vettel se arrepintiese en rueda de prensa.

"Cometí un error muy grave. Tendría que haber mantenido mi posición. No quiero cambiar la verdad y me disculpo ante Mark", dijo el alemán de 25 años, líder del Mundial con 40 unidades en dos Grandes Premios. Ahora quedan tres semanas hasta el próximo Gran Premio, 21 días que darán mucho que hablar dentro y fuera del equipo. Red Bull tendrá tiempo para intentar curar una herida abierta hace tiempo. El veterano Webber, por si acaso, invitó a su compañero a acercar posturas.

"Voy a estar en Australia encima de mi tabla de surf, pero mi teléfono estará encendido y no estará ocupado", dijo el australiano de 37 años.

Las disputas entre compañeros han llegado a ser legendarias en la Fórmula 1, como la que sostuvieron en McLaren el francés Alain Prost y el brasileño Ayrton Senna. O la que tuvieron en el mismo equipo años más tarde el español Fernando Alonso y el británico Lewis Hamilton.

El piloto inglés fue hoy tercero en Malaisia, pero sólo porque su compañero, Nico Rosberg, sí respetó las órdenes del equipo Mercedes y no intentó adelantarlo pese a ser más rápido. Competitivo como pocos, Hamilton tampoco esbozó ni una sonrisa en uno de los podios más sombríos de los últimos años.

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