Diálogos de Wall Street

Economía

La mano que viene mejor, Europa, China, una crisis cantada en Japón que se puede evitar y otra vez el techo de la deuda pública.

Periodista: Empezamos el año con el mantra de que sería peor que 2022. Y hasta ahora no es así.

Gordon Gekko: Wall Street comenzó con mejor pie. Santa Claus, si se quiere, vino luego de Año Nuevo. En diciembre se hizo rogar y no le dio la gana de hacerse presente.

P.: Nadie lo expresó con más énfasis que Krystalina Georgieva del FMI: “Dos terceras partes del PBI mundial van a estar en recesión”. No hablaba de los mercados pero sí de la economía internacional. Me equivoco, ¿o ya se dio vuelta también ese pronóstico?

G.G.: Los mercados cotizan 2023. En tiempo real. La economía que nos muestra la data reciente es todavía 2022. El informe de empleo, la inflación, la postal del aterrizaje suave. Todo eso es diciembre. Es la cola del último trimestre, que, por cierto, fue muy bueno.

P.: Hay razones, entonces, para ser más optimista...

G.G.: Sí. Aparte de que pueda haber también bastante volatilidad.

P.: ¿Podemos tachar la generala doble? Hablo de quitar de la escena la posibilidad de una recesión profunda.

G.G.: La inflación núcleo hocicó antes que se derrumbara la economía. Es un gran logro. Porque en septiembre parecía imposible. Recuerdo en 1997 que una suba de tasas de un cuarto de punto derribó a Tailandia e inició una crisis en el Sudeste de Asia que después se contagió a Hong Kong y Corea del Sur y el dominó no se calmó hasta provocar un colapso en Rusia. Un aumento de tasas de 17 cuartos de punto no rompió nada esta vez. Y terminó sosegando a la inflación. No hizo falta un aterrizaje violento. Más allá de que la economía se enfrió. Eso es evidente. Califique como una recesión o no.

P.: Quizás no vimos aún lo peor. La suba de tasas no terminó, la inflación dista de 2% y hay que devolverla al corral del 2%.

G.G.: En Davos, Janet Fraser, la CEO de Citi, habla de una recesión suave por delante. Es lo que dijeron JPMorgan y BofA al presentar sus balances. Esto no es nada particularmente terrible. Ni siquiera es un drama en tiempo presente. Como usted dice la banca central todavía no terminó su trabajo pero ahora puede tomarse su tiempo, puede elegir a qué ritmo apretar y por ende las chances de que el elefante destroce el bazar para alcanzar su objetivo inflacionario son sensiblemente menores. Digamos que ya no enfrenta un dilema.

P.: Se sostiene que Europa podría evitar también caer en una recesión.

G.G.: Lo escucho a Olaf Scholz decir que Alemania también va a sortear la situación sin que la economía se contraiga. Y puede ser, aunque tres meses atrás no lo hubiera creído. El invierno cálido ha sido de gran ayuda.

P.: Hay muchas esperanzas puestas en China y en la decisión de dejar atrás la política de cero tolerancia frente al covid. ¿Qué tan realistas son?

G.G.: Probaron ser exageradas en octubre cuando se consagró el tercer mandato de Xi Jinping en el XX Congreso Nacional del PC chino. Pero Xi se dio vuelta después de las protestas callejeras y hoy es el escenario razonable, más allá de las vicisitudes sanitarias, que son más bien un asunto de segundo orden. Si China encerrada creció 3%, este año será un factor expansivo importante. Y es justo lo que la industria europea estaba necesitando.

P.: La inflación baja en todas partes pero sube en Japón. Y el banco central parece atrapado con su política de sostener la tasa de 10 años en un nivel fijo. ¿Es el último terreno minado que nos dejó 2022?

G.G.: Es el único banco central del G10 que no abandonó nunca el relax monetario. Es (casi) como si siguiera con la película de 2021.

P.: Los mercados se lo pueden llevar puesto. ¿Podría reencender la mecha de una crisis?

G.G.: Es el siniestro que todos están esperando. El Banco de Japón lo puede diferir todo el tiempo que quiera. Esto sí era un peligro cuando las tasas largas estaban en alza. No debería serlo ahora que pegaron la vuelta (y se pasó el tiempo del super-dólar). Más ruido que nueces, arriesgaría.

P.: ¿Qué me dice del problema del techo de la deuda pública en EE.UU.?

G.G.: Que ya estamos en modo de emergencia. Lo cual no es grave, da tiempo hasta junio para hacerle entender a la política que con esto no se juega.

P.: ¿Y qué significa en la práctica?

G.G.: Más liquidez porque el Tesoro usa la que ya tiene y no la reabsorbe vía colocaciones de deuda. Lo que explica en parte la baja de tasas largas

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