18 de diciembre 2003 - 00:00

$ 240 millones más para las cajas de sindicatos

Los sindicalistas ganan más privilegios. Ayer, hubo un intento en el Senado de derogar la reforma laboral. No tuvo éxito (por ahora). Sí los senadores aprobaron la ley que modifica el régimen de monotributo. Cayeron en la trampa que, previamente, varios diputados de origen gremial impulsaron al modificar el proyecto original. Algunos, tarde, se dieron cuenta del mal provocado a los contribuyentes y adelantaron que reclamarán veto de la norma a Néstor Kirchner. El ardid consiste en exigir a 200 mil contribuyentes, que se verán prácticamente obligados a optar por el monotributo, que destinen su aporte a una obra social gremial (exclusivamente). Además, embolsarán las alícuotas correspondientes de los contribuyentes en mora (unos 380 mil) que podrán acogerse a un plan de facilidades. Todo esto redunda en un ingreso extra de $ 20 millones mensuales a las cajas sindicales -$ 240 millones al año-, lo que triplicaría el ingreso que ya venían recibiendo con el régimen impositivo anterior.

Con llamativa habilidad, los sindicalistas logran gobierno tras gobierno generar nuevos ingresos para sus arcas a costa del bolsillo de los argentinos. La reforma del régimen de monotributo que aprobó anoche el Senado no es la excepción.

Según los cambios introducidos a la ley, las obras sociales sindicales concentrarán la afiliación de todos los monotributistas al impedir el traspaso a entidades profesionales o empresarias. Esto significará para las arcas sindicales un ingreso adicional de alrededor de $ 20 millones mensuales, lo que significan unos $ 240 millones anuales, como piso.

Actualmente, el régimen de obras sociales por el monotributo recauda $ 9,5 millones mensuales correspondientes a 470.000 aportantes. Con la nueva ley se estima que la recaudación al régimen de obras sociales superaría los $ 27 millones mensuales, es decir, $ 350 millones anuales.

En el Congreso, algunos senadores fueron alertados por esta «picardía» y ya adelantaron que pedirán al Ejecutivo el veto del artículo que introduce la modificación. Incluso, fuentes del Palacio de Hacienda adelantaron también que le pedirán al presidente Néstor Kirchner que frene este cambio antes que termine su reglamentación en el primer trimestre de 2004.

Todo comenzó cuando el gobierno envío al Congreso un proyecto de ley que preveía un plan de facilidades de pago para los empresarios monotributistas y, además, introducía modificaciones respecto de las modalidades de inclusión de éstos en el Sistema Nacional de Obras Sociales.

• Modificaciones

El proyecto en cuestión, proveniente del Ministerio de Economía, fue sometido a múltiples modificaciones -impulsadas por legisladores pro gremios- por parte de la Cámara de Diputados, que aprobó y remitió al Senado una nueva versión.

En el artículo 43 del nuevo proyecto, se prevé que los monotributistas podrán elegir su obra social «en los términos y condiciones establecidos en el Decreto 9 del 7 de enero de 1993 y su modificatorio, y el Decreto 504 de fecha 12 de mayo de 1998 y su modificatorio».

Una de las trampas para avanzar con este beneficio sindical es que los decretos que se mencionan están referidos
exclusivamente a las opciones de cambio entre obras sociales sindicales, eliminando la posibilidad de que el monotributista pueda optar por una obra social de empresarios. De esta manera, la libre afiliación que se pregona no es tal ya que sólo rige para las obras sociales sindicales.

• Discriminación

De hecho, el criterio utilizado en el proyecto de modificación genera una discriminación que afecta a todos los monotributistas, que son empresarios pyme y no obreros o empleados.

El incremento de los ingresos para las obras sociales sindicales se genera por cuatro vías:

1) aumento de $ 2 por cada aportante debido a 10% del fondo solidario (Art. 40 inc. b) de la nueva ley;

2) inclusión de 200.000 profesionales responsables no inscriptos que opten por este sistema ya que se elimina esa categoría;

3) inclusión de 100.000 profesionales que ya habían optado por ser monotributistas porque facturaban menos de $ 36.000 anuales pero que no aportaban al régimen de obras sociales;

4) regularización de 380.000 monotributistas que están en mora.

De todas maneras, no es la primera vez que los gremios se apoderan de los fondos de los monotributistas, ya que hace tres años la Superintendencia de Salud distribuyó 60 millones de dólares (aún regía la convertibilidad) entre ocho obras sociales sindicales de aportes de trabajadores independientes, sin contraprestación alguna.

Dejá tu comentario

Te puede interesar