25 de febrero 2004 - 00:00

Acreedores insisten: "No se esfuerzan por pagar"

El comité global de acreedores consideró ayer que el gobierno argentino «no está haciendo un esfuerzo de buena fe para negociar con un grupo representativo» de bonistas del país. Esta fue la respuesta tras la presencia en el encuentro en Nueva York del « observador» que envió el equipo económico, el encargado de la representación financiera en Washington, Federico Molina.

A la cumbre de acreedores de ayer asistieron no sólo los distintos grupos que conforman el Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB). Además, de la presencia del enviado argentino, también estuvieron representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), otros organismos multilaterales de crédito y hasta de la Reserva Federal.

•Aval internacional

De esta forma, buena parte de la comunidad internacional avaló al comité global como una contraparte válida para desarrollar las negociaciones por la deuda. «Esperamos que el gobierno argentino dé inicio a negociaciones directas con el comité, donde ambas partes estén obligadas a encontrarse y a embarcarse en esfuerzos serios» para alcanzar un acuerdo «justo y sustentable».

No hubo una contrapropuesta por parte de los acreedores respecto de la quita nominal de 75% que ofrece el gobierno. Tampoco se avanzó en la posibilidad de iniciar juicios contra el Estado debido a las demoras para salir del default.

Uno de los pasos centrales que tomó el comité global es detallar las características de su conformación y las acreencias de cada uno de sus integrantes ante el FMI. «Le permitirá al Fondo asegurar que se cumpla con las condiciones establecidas en su crédito a la Argentina, que señala que espera que el gobierno negocie de buena fe» con los representantes de los acreedores, según expresaron a través de un comunicado de prensa.

Lavagna se había mantenido inflexible con este grupo, a quien reclamaba que se inscribiera en el registro de acreedores habilitado en distintos puntos del mundo.
Pero la negativa de plano por parte de los bonistas a registrarse generó la reacción negativa del funcionario argentino, que les endilgó tener verdadera representatividad. La presencia de un enviado del Palacio de Hacienda al encuentro de NuevaYork sirvió, al menos, para mostrar menor hostilidad.

Sin embargo, tras el encuentro, varios miembros manifestaron su decepción por la participación acotada que tuvo Molina en la reunión. «Vine para presenciar el encuentro, pero no estoy autorizado a dar respuestas a las preguntas que me van a formular», se atajó el funcionario argentino al llegar al encuentro, en el que permaneció una hora.

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