29 de abril 2003 - 00:00

Ahora dicen que Intercargo podría reemplazar a LAPA

Ante la desaparición y quiebra de LAPA, que dejó de operar hace diez días, el gobierno estudia la factibilidad económica de convertir en línea aérea a Intercargo, una empresa estatal dedicada a handling o logística (entrega y transporte de equipajes y encomiendas).

El problema es si las condiciones permitirán que se trate de una empresa viable económicamente, y si el Ministerio de Economía habilitará fondos para esta alternativa y en qué medida.

La iniciativa surgió en el Ministerio de la Producción de Aníbal Fernández, e incluye agregarle una actividad a una empresa estatal existente, Intercargo, buscar socios privados para convertirla en una empresa mixta, y final-mente licitar la parte del Estado (ya sea 100% o lo que le quede al Estado luego de estas tratativas).

Como Intercargo es una empresa que ya está en funcionamiento, el gobierno pretende demostrar que no se trata de una estatización de una compañía quebrada y, al mismo tiempo, aspira a encontrar un socio privado que aporte capital.


• Definición

Del éxito de esa búsqueda y de la luz verde que diera even-tualmente Economía, se definirá la cantidad de dinero con que se contará para alquilar aviones y pagar las cuotas de «leasing». En el Ministerio de Trabajo dijeron ayer que por cada avión en vuelo se requieren unos 100 empleados, desde los pilotos hasta los asistentes de vuelo.

La cifra demuestra de entrada que no todo el personal de LAPA podrá ser absorbido, porque hasta que dejó de operar tenía unos 820 empleados y cinco aviones, lo que indicaría, según los parámetros de Trabajo, que la empresa tenía un fuerte exceso de personal.

Ante la propuesta, que está lejos de estar cerrada, los gremios tienen una actitud expectante. No entienden si la iniciativa contará con el aval de Economía, cuántos empleados y de qué rubros quedarán afuera, y qué pasará con la antigüedad y el escalafón que tenían en LAPA.

• Alquiler

Fuentes oficiales afirmaron que los aviones se alquilarían mediante seguros garantizados por el Banco Nación y, si se volviera a una flota de cinco aviones como tenía LAPA últimamente, sobrarían más de 300 empleados.

La ministra Graciela Camaño dijo ayer a los gremios que el personal que no pueda ser empleado por Intercargo o una eventual nueva empresa debería ser naturalmente absorbido por Aerolíneas Argentinas y Southern Winds, porque éstas aumentaron su actividad tras el cierre de LAPA. Sin embargo, la ministra dijo que no iniciaría negociaciones para asegurar que los empleados sean tomados.

El argumento central con que el ministro Aníbal Fernández y la subsecretaria de Transporte Aerocomercial, Alba Thomas Hatti, impulsan el proyecto es que la desaparición de LAPA, y ante-riormente de Dinar, provocó una concentración de los vuelos domésticos en Aerolíneas Argentinas que es actualmente de 82%, y que esto «violaría lo dispuesto en el Código Aeronáutico, que prevé que ninguna línea aérea puede tener más de 70% del mercado de cabotaje».


Sin embargo, la solución que el gobierno está pensando también tendría objeciones legales, porque las rutas aéreas deben licitarse y adjudicarse formalmente. No pueden transferirse automáticamente las rutas de LAPA a cualquier otra compañía.

Por otra parte, el mayor problema es cómo puede hacerse para que la futura empresa sea rentable.
Los allegados a Eduardo Eurnekian, que ayer descartaron que este empresario vuelva al negocio aerocomercial, dijeron que una empresa aérea en la Argentina necesitaría «tener subsidio para el combustible, cierto alivio impositivo y una suba en las tarifas de referencia para el valor de los pasajes». Igualmente, con todos esos elementos, la empresa podría no resultar rentable.

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