Más allá de descomprimir las necesidades de financiamiento del sector público y dotar de mayor oxígeno a las arcas del Estado, la concreción del megacanje también transformó la composición y estructura del mercado de bonos argentino. A partir del martes 19 de este mes -cuando los nuevos títulos entren efectivamente en circulación-, tres bonos concentrarán 40,2% del stock de bonos soberanos elegibles, sin considerar los instrumentos nominados en euros y yenes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Estos títulos, que desde ahora serán considerados por los analistas como «bench-marks» (instrumentos de referencia) del mercado de renta fija argentino, son el Global en dólares con vencimiento en 2008, 2018 y 2031.
Con una emisión de 11.093 millones de dólares de valor nominal, el Global 2008 detentará nada menos que 17% del mercado total y 38% de los nuevos títulos. En el mismo sentido, el Global 2031 abarcará 12,3% y el Global 2018 representará 10,9% del total de títulos públicos argentinos en circulación, que hasta la fecha asciende a poco más de 65.000 millones de dólares.
Según un informe elaborado por la consultora Argentine Research, «el elevado vo-lumen alcanzado por el megacanje y la fuerte concentración en los nuevos bonos Global 2008 en dólares, 2018 y 2031, plantean un nuevo panorama para el mercado secundario de bonos soberanos». Lo cierto es que la alta concentración que tendrá la estructura financiera poscanje -si se suman los cinco nuevos bonos totalizan más de 45% del stock-se contrapone a la atomización que mostraban los bonos anteriores. El dato no es menor, ya que una de las consecuencias inmediatas de la extensión de la vida promedio de la deuda pública en 2,8 años será el incremento de la volatilidad de la nueva curva de rendimientos. Esto surge porque a mayor «duration», más amplias son las variaciones de la tasa de rendimiento de los bonos frente a cambios en el precio de mercado del título.
• Amortización
Concretamente, a partir de mañana el Brady FRB perderá el trono que ostentaba desde 1992 como bono de referencia a manos del Global 2008 en dólares, un bono que inicialmente paga un cupón de 7% anual y que luego se eleva a 15,5%. Además, a diferencia del resto de los nuevos títulos, no tiene período de gracia, por lo que cada seis meses también paga la amortización del capital.
Las cifras son abrumadoras, mientras del Global 2008 circularán 11.093 millones de dólares en valor nominal (17% del stock total de bonos), tras la megaoperación del FRB sólo quedarán en el mercado 3.867 millones de dólares, lo que equivale a casi 6% del total de bonos.
«El nivel de liquidez de los bonos viejos ha sido fuertemente reducido, particular-mente en los títulos de mayor 'duration', lo cual limitará seriamente su operatoria futura», señalaron los analistas de Argentine Re-search.
En este sentido, dentro de los antiguos bonos se observa que los inversores optaron por mantener en cartera los de duración corta y media, que en su mayoría pagan renta semestral, sin capitalización y con tasas lineales. Ejemplos de ello son el BOCON Previsional cuarta serie, del que sólo se canjeó 2% del total en circulación, o el Global con vencimiento en 2006, del que se entregó 6% del stock total.
Del otro lado, atraídos por las altas tasas de los cupones y un descuento más que interesante en el precio de los nuevos títulos, los inversores -en su mayoría institucionales-optaron por canjear masivamente los bonos de plazos superiores. En esta línea se encuentran el Global 2027, que redujo su monto en circulación desde los 3.535 millones de dólares hasta los 991 millones de dólares, es decir más de 70%, y el Global con vencimiento en 2030, del que se retiró 81%.
Dejá tu comentario