Alarma por un brote en Francia
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El caso francés multiplicó los temores en Alemania de que también pueda ser víctima de la enfermedad a pesar de unas medidas de precaución estrictas. Como medida preventiva en Alemania muchos niños que viven en el campo no fueron al colegio y el servicio de correos redujo los repartos en prevención de extender la enfermedad, dado que se transmite por aire. Una fuerte presencia policial se encargaba de controlar la veda al traslado no autorizado de animales.
En Londres, el primer ministro británico, Tony Blair, recibió a representantes de ganaderos y del sector turístico, que le informaron que la rápida extensión de la fiebre aftosa por el país estaba arruinando sus negocios.
Algunos granjeros han pedido explicaciones al gobierno sobre la propagación de la epidemia que ya ha afectado a 183 focos y amenaza con la ruina a muchos granjeros. El número de animales sacrificados se estima en 160.000 y el almacenamiento de los restos se convirtió en un serio problema.
En este contexto, las autoridades inglesas temen que la extensión del virus provoque un suicido masivo por parte de los productores, por lo que la policía pidió a los ganaderos entregar a las autoridades sus armas personales.
La tensión y el miedo crecen en la campiña inglesa, a la espera de una decisión del gobierno de Londres que podría terminar con el sacrificio de 500.000 ovejas afectadas con aftosa para intentar bloquear la epidemia.
Denuncias
Grupos de expertos están analizando el comportamiento psicológico de las comunidades rurales más golpeadas por el desastre de la aftosa: los médicos del servicio sanitario y voluntarios están formando una red de protección para comunidades enteras que están destinadas a perderlo todo. El Ministerio de Agricultura informó que recibió unas 200 denuncias sobre aftosa y que el gobierno confirmó haber pedido la intervención del ejército para destruir al ganado sacrificado.
El presidente de la Unión Nacional de Productores, Ben Gill, afirmó que en las próximas 48 horas se tomarán nuevas medidas para cumplir con las exigencias sanitarias para detener el brote del virus de la aftosa en los animales, tras reunirse en Downing Street con Blair.
La misión es sacrificar en masa a los animales, en lo que sería la medida más extrema desde que se declaró la epidemia de aftosa en Europa en febrero pasado.
El gobierno de Blair rechazó todos los proyectos de vacunación masiva.
Por otra parte el gobierno de los Estados Unidos prohibió la importación de todas las carnes y productos animales de la Unión Europea.
«Todos los productos europeos han sido puestos en duda», declaró un portavoz del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA). La Unión Europea no ha comentado aún la decisión estadounidense, que puede suponer un serio revés para países como Holanda y Dinamarca, que exportaban grandes cantidades de carne de cerdo a ese país.
Simultáneamente Canadá anunció el cierre de su importaciones a todos los productos agropecuarios procedentes de la Unión Europea.




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