Las negociaciones para concretar un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005 se encontraban hasta anoche trabadas y en un «momento crítico», en el cuarto día de discusiones de los viceministros del continente en la ciudad mexicana de Puebla. Los países del Mercosur (la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) no se movieron ayer en ningún momento de su posición de exigir la eliminación de todos los capítulos de los subsidios agrícolas en Estados Unidos, tanto para las exportaciones como para la producción destinada al mercado interno. Por su parte, ese país y otros 13 Estados reclamaron al Mercosur más « flexibilidad» y que se acepte la propuesta de reducir subsidios a las exportaciones dentro del continente y dejar el resto de los temas para ser discutidos dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
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Pero los temas agrícolas no son los únicos que separan a los dos bloques formados en Puebla. Tampoco hasta anoche había acuerdos en el caso del tratamiento de los sectores financieros y de servicios. Mientras el Mercosur plantea que estos puntos sean negociados de manera bilateral, Estados Unidos y sus aliados quieren que ambos rubros se incluyan dentro del proceso de apertura del ALCA desde 2005.
Ayer, una fuente del grupo de 14 países que lidera Estados Unidos (al contingente original que integran entre otros México, Canadá, Chile, Costa Rica, Perú, Colombia y Nicaragua se sumó El Salvador), advirtió que la discusión en Puebla atraviesa un «momento crítico» pero que todavía «se está a tiempo» de evitar un fracaso o de que la reunión se alargue, como pidió el Mercosur.
Según el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Argentina, Martín Redrado, aunque hay acuerdos en temas como las políticas de competencia, las compras gubernamentales, el antidumping y los derechos compensatorios, el problema sigue siendo el acceso a mercados, especialmente en servicios e inversión. Aseguró, además, que la posición del Mercosur, a la que acompañan Bolivia y los miembros del Caricom (países del Caribe), es «no dar consenso a ningún conjunto común de derechos y obligaciones si el tema agrícola no está incluido en términos que resulten aceptables para nuestra delegación». Esto quiere decir que Estados Unidos debe estar dispuesto a desmantelar toda su política de subsidios agrícolas, que llegan a los 25.000 millones de dólares anuales, y no limitar el esfuerzo a los aproximadamente 5.000 millones de dólares destinados a beneficiar a los productores primarios que destinan sus bienes a los mercados latinoamericanos. En la misma condena se encuentra Canadá, que tendrían planes similares por más de 2.000 millones de dólares. Los dos países ya se habían manifestado dispuestos a negociar estos capítulos, pero desde el Mercosur se reclama que sean todos los subsidios los que se rebajen. Es por esto que el bloque que lidera Estados Unidos reclamaba anoche «flexibilidad» a los negociadores de la Argentina y Brasil. Como para dar la idea de lo extremas que pueden llegar a ser las posiciones, Redrado afirmó ayer que «no condicionaremos el contenido de la negociación del ALCA al cumplimiento de los plazos», con lo que veladamente incluso puso en cuestionamiento la posibilidad de comenzar con el proceso de integración continental en enero de 2005. Reafirmó luego la posiciónasegurando que «los más interesados en alcanzar un acuerdo en esa fecha son los que tendrán que hacer mayores esfuerzos en la mesa de negociaciones».
•Peligro
El funcionario argentino agregó después que «se tensa la negociación y se corre el peligro de que no haya acuerdo» ya que evidentemente «no tenemos posibilidad de maniobra para movernos en agricultura».
Redrado recordó que duranteuna reunión «chica» del miércoles entre Estados Unidos,Canadá, Chile, México, la Argentina y Brasil, «vimos posiciones bastante abroqueladas».
«Le planteé a Peter Allgeier (vicerrepresentante de Comercio Exterior de Estados Unidos) que, si su propuesta era eliminar (los subsidios a las exportaciones), no hubiera posibilidades de reintroducción en el futuro», comentó el funcionario que recordó que la respuesta fue «si Europa seguía vendiendo con subsidios, ellos tendrían que reintroducirlos».
Anoche Redrado consultó con los ministros de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, y de Economía, Roberto Lavagna; mientras la delegación brasileña lo hizo con el canciller Celso Amorim. En los dos casos, para definir un margen de flexibilización en materia de servicios e inversiones en caso de concesiones de Estados Unidos sobre agricultura.
Estas concesiones, según la Cancillería, implican el tratamiento hemisférico de las medidas de efecto equivalente a los subsidios a las exportaciones y la neutralización de las distorsiones generadas por las ayudas internas a la agricultura. No obstante, a los desacuerdos con la postura recurrente de Washington sobre agricultura se suma su intención de limitar el acuerdo en cuanto a la desgravación de todo el universo arancelario de bienes.
Al respecto, Redrado apuntóque las divergencias radican en la postura «agresiva» del Mercosur en el rubro acceso a mercados, en el que el bloque pretende la desgravación de 100 por ciento del universo arancelario de los bienes de intercambio. En contrapartida, los países encabezados por Estados Unidos propugnan la «eliminación arancelaria sobre sustancialmente todo el comercio», es decir alrededor de 85 por ciento. En este marco, el designado embajador de Brasil en Estados Unidos, Roberto Abdenur, advirtió hoy en Brasilia que «si no existe un trabajo previo para llegar a un acuerdo mutuamente satisfactorio», es posible que el ALCA no empiece a regir en 2005. En ese sentido, Abdenur dijo que «Estados Unidos deberá demostrar más generosidad y un criterio menos proteccionista», y agregó que el Mercosur no pretende «ayuda o caridad» de Washington «sino condiciones de negociación simétricas».
Los habituales manifestantes "antiglobalización" protestaron ayer violentamente en la reunión de viceministros de Comercio de Puebla. Hubo pocos avances en la negociación.