22 de diciembre 2003 - 00:00

Alivio: ya pasó fecha crítica de cortes de luz

Anoche, la tormenta provocó un corte de luz en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde opera Edenor. Sin embargo, el peligro de los cortes del verano en Capital Federal y el conurbano quedó prácticamente superado este fin de semana. Durante diciembre -el mes más crítico para el sistema- no hubo problemas significativos porque la temperatura media fue inferior a 25°. Ahora, por las fiestas, son pocos los días laborables hasta enero, de modo que bajará el consumo aunque siga el calor. Después de fin de año, la demanda disminuirá por las vacaciones.

Alivio: ya pasó fecha crítica de cortes de luz
Terminó ayer el período del año con más alta probabilidad de cortes de luz en Capital Federal y Gran Buenos Aires sin que haya habido emergencias significativas por su extensión geográfica o por su duración. Esta situación se atribuye, sobre todo, a que la temperatura media de diciembre se mantuvo en torno a los 25°, lo que acotó la exigencia típica en esta época del año.

El dato produce alivio en las compañías eléctricas y en el gobierno, tras el fuerte cruce que mantuvieron ambas partes hacia fines de octubre por eventuales cortes de luz en el verano. No obstante, los voceros de las privatizadas energéticas coincidieron ayer en que «es riesgoso» sacar conclusiones porque en el sistema eléctrico siempre existe la posibilidad de un imprevisto.

De hecho, ayer, entre las 19 y las 20.30, Edenor tuvo un corte que afectó a unos 300.000 clientes en la zona norte del conurbano. La falla se debió, según la compañía, a que la tormenta eléctrica y la caída de ramas de los árboles sobre los cables activaron las protecciones de dos líneas de alta tensión que salen de la planta de General Rodríguez. Horas antes, en Bahía Blanca, un temporal similar había dejado sin luz a parte de la ciudad por caída de los cables eléctricos, como consecuencia del viento.

• Mejoría

Sin embargo, en referencia a los cortes de energía que tradicionalmente se producen en diciembre, hubo este año una leve mejoría y se estima que el pico más alto del consumo ya pasó este fin de semana.

Esto se debe a que las redes eléctricas que llegan hasta los domicilios tienen más chances de colapsar cuando hay altas temperaturas medias por varios días seguidos, lo que impulsa la demanda y afecta simultáneamente a los cables.

Las posibilidades aumentan en diciembre, el mes más crítico del año, porque es el de más consumo en Capital y Gran Buenos Aires.
Luego de las fiestas, la demanda desciende un escalón, y a partir del 6 de enero, en las compañías suele decirse que ya pasó «el pico y el alerta», debido a la baja de la demanda por el período de vacaciones.

Este año en particular se sumaron dos hechos:
por un lado, no hubo varios días laborables seguidos de temperaturas superiores a los 30°, y por otro, al caer las fiestas en la mitad de la semana, ya no va a haber jornadas seguidas con picos de calor y de demanda. Incluso se estima que los viernes 26 y 2 de enero, la actividad decaerá porque habrá tendencia a hacer un fin de semana largo.

Los últimos tres días, desde el viernes, pudieron haber sido los más problemáticos, porque al consumo residencial se unió al de los comercios que decidieron permanecer abiertos para competir con los shopping por las compras de Navidad.

Por otra parte, como este año hay menos agua en las represas hidroeléctricas del Sur, en la zona metropolitana se está consumiendo más energía de las centrales locales. Esto significa que bajan las posibilidades de que una caída de las torres de alta tensión que vienen desde la Patagonia, gerenciadas por Transener, afecte la oferta energética en Capital Federal y el conurbano.

Las distribuidoras, además, habrían relevado entre octubre y noviembre a los transformadores que suministran energía a los barrios más importantes de la Capital. De ahí habría surgido que en algunos puntos en particular el crecimiento de la demanda estaba dejando sin capacidad de reserva a los transformadores para poder afrontar el mayor consumo de diciembre. Por eso, hubo renovación de equipos, por ejemplo, en Boca-Barracas y en algunos puntos de Palermo y Belgrano.

Podrá decirse que tras este diciembre tranquilo, la preocupación oficial se centrará ahora en la costa atlántica, especialmente en el Municipio Urbano de la Costa.Ya desde octubre se sabe que por la falta de nuevas instalaciones de transmisión eléctrica, la costa atlántica es una de las más vulnerables del país. La zona carece de una red alternativa de transporte eléctrico, y la que tiene no alcanza a cubrir la demanda del verano. Por eso, al igual que el año pasado, deberán usarse las centrales eléctricas de la provincia de Buenos Aires que están en Mar del Plata, que tienen un costo muy elevado de generación porque trabajan con combustible líquido y son de una tecnología obsoleta.

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