Lo que se dice en las mesas

Economía

"Vender o aguantar", esa es la cuestión. Al cabarulo. - Del G-20 al G2. - ¿Qué se espera del dólar y la tasa este mes? - Redada en el Deutsche. El IIF cauteloso, pero aliviado. - ¿Se viene la Powell put?

Mientras unos pocos operadores hacen números para decidir si viajan a Madrid a ver la Superfinal latina, la mayoría de los inversores aún mascullan bronca por las pérdidas de este año. Ni el carry se salvó. Vender o aguantar es el dilema. Pero cada día que ven caer el valor de los activos argentinos y vuelve a emerger el fantasma CK se muestran más predispuestos a asumir pérdidas e irse. Por lo menos hasta que se despeje el 2019, o sea, después de las PASO. Otros especulan con recuperar algo cuando lleguen las inversiones pendientes de los fondos que deben entrar en el indice bursátil argentino tras dejar de ser fronterizo por MSCI. De modo que el clima sigue pesado para los activos argentinos. Los que están bien activos son las cabezas de playa de las delegaciones del G20 que ante la carencia de un Folies Bergere, un Moulin Rouge o un Platinum, vienen pasando el rato, a la espera del arribo de los mandatarios, en el conocido cabaré del reptil de la zona de Palermo. Como decía el “Coco” Basile, no comments! Los que si festejaron fueron los del Rofex que faltando una rueda alcanzaron en noviembre un récord de 36.700 contratos negociados en el WTI (cada contrato de crudo equivale a 10 barriles). Ahora están pensando en desarrollar un nuevo contrato basado en el precio del crudo Brent por ser más referencia para la industria de hidrocarburos local.

Un país que aún no se recupera de la vergüenza de la Superfinal del fin de semana pasado, vive ahora el colapso de la Capital por el G20. Un conocedor de estas cumbres recordaba el rol protagónico del ex-canciller Guido Di Tella y su segundo Andrés Cisneros en el ingreso de Argentina al G20. Fue durante un almuerzo en las afueras de la zona de “no intervención” de las fuerzas de seguridad con banqueros y empresarios. Ahí explicaron que como viene la mano, con un Trump que patea el tablero y luego negocia, como hizo con el NAFTA, y una China que se ocupa de “curar” a los heridos de EE.UU. da lugar a transformar el G20 en un G2. Nadie espera grandes novedades de esta cumbre. Si Argentina logra transitar prolíjamente la cumbre será un hito diplomático, de gran valor para la política exterior, quizás lo mejorcito de Cambiemos. Macri podrá rescatar alguna ayuda financiera marginal o uno que otro gesto en las bilaterales que mantenga. Pero nada relevante porque ningún encuentro tiene tratamiento de visita de Estado.

El billete pegó un salto y pareció sacudir el avispero. Para los que siguen los datos monetarios no los agarró por sorpresa ya que venían advirtiendo la fuerte expansión de la base días atrás por más de $200.000 millones.Por ello la lectura de varios analistas es que fue un salto transitorio no cambio de tendencia. Por algo siguieron subiendo los plazos fijos.Claro que no soslayan que este mes la tasa de interés continuará bajando pero a un ritmo más moderado. Siempre y cuando la evolución de la inflación de noviembre y la volatilidad cambiaria acompañen. Hay que tener en cuenta que el salto del billete estuvo, en parte, vinculado a mayores operaciones de multinacionales que giraron al exterior, pari passu la baja de la tasa de Leliqs. A lo que se sumó la inyección de pesos del BCRA vía Lebac y algún que otro factor externo (ruido en Brasil sobre los swap cambiarios y otro tanto en México). Pero el dato es que la caída de Lebacs no fue a dólares. Los operadores apuestan al ajuste de las cuentas externas lo que contendrá la demanda de dólares (retrocede atesoramiento y turismo). De modo que esto junto a la mejora de las cuentas fiscales y la emisión cero dan lugar a esperar que el dólar deambule entre el promedio de las bandas y el piso (con una tasa de interés real positiva). Además la oferta de divisas se nutrirá de la mayor cosecha, más exportaciones por Brasil y Vaca Muerta y el ingreso de divisas del FMI. Pero nada de esto evitará la tradicional volatilidad cambiaria ante el calendario electoral 2019. En este contexto el ajuste que vislumbran para este mes en la tasa de Leliq sería de apenas 300 puntos, por la liquidez excedente. Si todo sale bien.

Mientras en una mesa comentaban la redada en la matriz del Deustche Bank por los Panama Papers, aprovecharon para deglutirse el último informe del IIF sobre las divisas emergentes. Tras la masacre de este año, ahora consideran que la lira turca y el peso argentino quedaron subvaluados. Incluso hablan que el riesgo cambiario será menor en 2019. Sin embargo, ponen reparos, incluso, reconocen que monitorearán otros datos sobre los flujos de no residente, principalmente, porque temen un ajuste en yuan.

En un after, también en las afueras de CABA, fue comentada la firma del acuerdo con OPIC que viabiliza inversiones de EE.UU. sobre todo porque uno de los proyectos aprobados pertenecen al grupo Techint (TGS y Tecpetrol) quien tiene a su CEO bajo la lupa de la justicia. Ahí un hombre del mercado mostró los primeros pronósticos para el 2019 que muestran que las bolsas europeas se moverán en un rango estrecho mientras la desaceleración del crecimiento, los riesgos políticos y las preocupaciones sobre las políticas proteccionistas de Washington mantienen a los inversores al margen del mercado. También comentaron cómo desde Morgan Stanley salieron a bancar a Jerome Powell (jefe de la FED) después de los ataques de Trump. Por su parte Mohamed El-Erian, economista jefe de Allianz, criticó el cambio de mensaje de la FED tras las bajas en Wall Street. ¿Se viene la “Powell put”? O sea, la previsión que Powell suavice la política monetaria si se producen más caídas en la Bolsa de Nueva York.

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