Automotrices paran producción desde hoy por falta de insumos
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José Rodríguez
Pero la situación no se limitaa este conflicto. La huelga en Brasil impide que lleguen autopartes y materias primas para la fabricación de piezas. Uno de los casos más graves es el del acero que llega en planchas para el estampado de partes de los autos. Por caso, las suspensiones de Renault se realizan en el área soldadura, montaje, motores y pintura.
Este problema con Brasil se había desatado en medio del conflicto en la Argentina entre el campo y el gobierno. Los camiones que venían de Brasil y podían cruzar la frontera se encontraban con los cortes de rutas de los ruralistas. Esto obligó a realizar restricciones en la producción de algunas terminales ante la falta de insumo. Lo que parecía entonces el fin de los problemas, al levantarse el paro del campo, no fue así por la continuidad de la huelga aduanera en Brasil. A eso se sumó el inicio de las paritarias en el sector automotor.
En las terminales algunas ya empezaron la negociación como los casos de Toyota, Volkswagen, Ford y Mercedes-Benz, pero en estos casos el gremio en cuestión es SMATA, de José Rodríguez.
La exigencia sindical ronda 30%, y las automotrices podrían acordar en poco más de 20%. De hecho, el ministro Carlos Tomada las reunió hace unas semanas, en medio de los cacerolazos del campo, y les pidió a los presidentes de las compañías un acuerdo rápido para evitar otro conflicto social, más con un gremio fuerte como el de los mecánicos. Esto fue considerado como una presión para acercarse lo más posible al reclamo de SMATA. Si bien las automotrices pueden hacerlo, ya que el costo laboral incide en menos de 5% en el valor de producción de un auto, el problema mayor se da en los autopartistas que se ven obligados a seguir los acuerdos de las terminales. El costo de la mano de obra en este sector puede superar en algunos casos 40%.
El presidente de una automotriz no puede ocultar su malestar ante la serie de inconvenientes que están enfrentando: «Cuando no son los cortes por el campo, es la Aduana de Brasil o los reclamos gremiales. Lo cierto es que vivimos en conflicto permanente», se quejó.




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