El Índice de Costo Argentino de la Producción (ICAP) bajó un 11% en términos reales en enero, en comparación con igual período de un año antes, debido a que las primeras semanas del año fueron "relativamente benignas para el mundo emergente".
Bajó un 11% el costo de producción argentino (pero la tendencia es al alza)
Sucedió debido a que las primeras semanas del año fue "relativamente benignas para el mundo emergente".
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Cinco de cada 10 empresas textiles y de indumentaria declararon una caída en sus ventas en el segundo trimestre.
Así lo aseguró la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), quien estableció que el indicador muestra una caída real de 0,3% frente a diciembre. "Ocho de los componentes del índice aumentaron en enero respecto de diciembre lo que fue más que compensado por otros factores que bajaron fuertemente", explicaron.
Detallaron que influyó que "las primeras seis semanas de 2019 fueron relativamente benignas para el mundo emergente y, en el caso de Argentina, se redujo la prima de riesgo y se revirtió levemente la depreciación del peso, en ambos casos transitoriamente, a la vez que la inflación mayorista de enero fue baja".
Con estos resultados, el ICAP había iniciado 2019 en niveles similares a los fines de 2018 pero "el aumento de la prima de riesgo y del costo financiero verificado a partir de la segunda mitad de febrero, unido a los incrementos tarifarios y salariales hacen prever una tendencia ascendente de ahora en más del ICAP".
Este “veranito” duró poco por tensiones comerciales internacionales y otros factores externos e internos evidenciándose el regreso del stress financiero, en especial desde mediados de febrero y durante marzo en la Argentina.
El fuerte incremento del costo de financiamiento para las empresas permitiría observado desde entonces hace prever el regreso del ICAP a una tendencia alcista, si bien el IPIM tuvo, a su vez, un incremento significativo, reflejo a su vez de la transferencia a precios de un nuevo reacomodamiento alcista del tipo de cambio.
Brasil
Argentina verificó en 2018 una baja de costos de la producción más acentuada que principal socio comercial, que le permitió dar un paso adelante para cerrar la brecha de competitividad.
De acuerdo al informe, "la evolución del costo en dólares en ambos países de algunos componentes ratifica que la licuación observada en Argentina fue mayor a la verificada en Brasil".
El Índice con base en enero de 2016=100, en este sentido, se encuentra apenas 2 puntos por debajo de una medición similar realizada para la economía brasileña (en función de su propia estructura productiva), que para diciembre de 2018 muestra un valor de 91 puntos.
En términos interanuales, mientras el ICAP UADE bajó entre diciembre 2017 y diciembre 2018 un 13,4%, su equivalente de Brasil se redujo un 3,7%.
En 2018, la Argentina logró ganar competitividad como consecuencia de una fuerte reducción en el precio de las materias primas y del salario privado, una ganancia compensada por la tendencia al alza del costo financiero: la suba del riesgo país en Argentina superó con creces el aumento que tuvo en Brasil, mientras que en Argentina el costo del crédito se encareció y en Brasil se redujo, siempre en términos reales.
En términos de dólar, la comparación de algunos componentes (que representan alrededor del 50% del costo de producción en cada país) muestra el impacto de la fuerte devaluación del peso en Argentina vis a vis la del real en Brasil.
Si bien en ambos países se observó una licuación de los costos en dólares (excepto en el caso de energía eléctrica parcialmente dolarizada en ambos países), la reducción fue mayor en la Argentina que en su país vecino, en particular en el costo laboral y en el logístico.
Obviamente ello le da a Argentina una mejora de competitividad en términos relativos, que brinda una oportunidad que debe ser consolidada con reformas estructurales. Debe tenerse en cuenta que este camino ya ha sido iniciado por Brasil, por lo que Argentina no debería demorarse en hacer lo propio.
De lo contrario, si las reformas de Brasil se materializan en una ganancia de productividad y Argentina no lleva adelante las propias, la única forma de lograr competir en el comercio bilateral será con un peso argentino devaluado.





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