Los bancos privados aceptarían participar de la operatoria de entrega de tarjetas a los beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar, pero sólo en caso de un pedido expreso del gobierno nacional. En las entidades coinciden en que no resulta rentable la implementación del sistema, ya que la emisión y administración de más de dos millones de plásticos a los que habría que acreditar $ 150 mensuales resultará sumamente costosa.
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Los planes del Ministerio de Desarrollo Social para entregar plásticos a los beneficiarios están avanzados, pero aún quedan muchos aspectos por discutir: quién administrará el sistema, beneficios adicionales que podrían incluirse y qué porcentaje del dinero acreditado podría retirarse en efectivo a través de cajero, entre otras cuestiones. Una alternativa que aún está bajo estudio es la reducción del IVA en alimentos sólo para aquellos que cuentan con los «plásticos sociales». La primera experiencia de este tipo será en Neuquén, donde a partir de enero entregarán a 25.000 beneficiarios de planes sociales la tarjeta Confiable Solidaria. Será el Banco de la Provincia (100% de capital público) el que se ocupará de administrar los plásticos. Pese a los anuncios iniciales, se definió que los tarjetahabientes podrán retirar en efectivo hasta un tercio de los $ 150 mensuales a través de extracción en cajeros.
Obviamente, esta situación plantea problemas para quienes la reciben que no serán fáciles de solucionar. Ocurre que la tarjeta podrá utilizarse sólo en aquellos comercios que tienen las máquinas «posnet» habilitadas para la lectura de plásticos. Obviamente, estos aparatos sólo están en los comercios de mayor facturación, que no son precisamente los que están más cerca de los barrios de emergencia. Si bien se trata de un esquema que apunta a la transparencia en el otorgamiento de los planes (se trata de evitar el clientelismo) genera otros inconvenientes que conviene considerar. La posibilidad de comprar «de fiado», prometiendo el pago una vez que se cobre el plan social, dejará de ser una alternativa en todos aquellos comercios que no dispongan del lector de tarjetas.
Para solucionar aunque sea parcialmente esta situación, el gobierno de Jorge Sobisch dispondrá que los beneficiarios que están cerca de las zonas de frontera, sí puedan retirar la totalidad de los fondos en efectivo. Difícilmente existan allí comercios equipados tecnológicamente. Claro que si en Neuquén se complica la administración del otorgamiento de tarjetas para 25.000 personas, la cuestión se hace infinitamente más compleja para dos millones del Plan Jefas y Jefes.
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