Pimco y el país, capítulo Alberto: renovó apuesta local y espera acuerdo

Economía

Aceptó la invitación oficial de ingresar en la colocación de letras del viernes. Con esto se liquidó el vencimiento del BoPoMo, cuyo principal inversor era el mismo fondo. Ahora, espera el Centenario.

El fondo Pacific Investment Management Co (Pimco), (y con él el resto de los mercados) decidió el viernes darle una nueva oportunidad a la Argentina; y aceptar la oferta del Gobierno de renovar sus tenencias en el ya famoso Bono de Política Monetaria (BoPoMo). Pimco, que detenta el 40% de esa colocación, intervino activamente el viernes en la licitación de la Letra del Tesoro en pesos (Letes), por la cual el ministerio de Economía de Martín Guzmán obtuvo unos $19.000 millones a una tasa final de 44%, bastante en línea con la inflación anualizada que estima el Gobierno comenzará a registrarse en el primer trimestre del año.

El Gobierno se había reunido en semisecreto con los ejecutivos locales de Pimco, y les habían ofrecido intervenir directamente en la colocación del viernes; a cambio de mantener al día la estructura de vencimientos de bonos y letras de corto y mediano plazo al día; para no llamar a un nuevo reperfilamiento de pasivos similar al que tuvo que llamar el exministro Hernán Lacunza. Guzmán y su gente saben que para comenzar las negociaciones con los acreedores y privados externos, una de las condiciones para ser tomados en serio es no caer en default con los vencimientos que se vayan sucediendo casi semanalmente hasta abril y mayo del 2020. La decisión de postergar el pago de letras en dólares hasta el 31 de agosto, acomodó los pagos por unos u$s9.000 millones.

Para Economía es el tiempo ahora de comenzar a convencer a los mercados de la buena fe de la frase “voluntad de pago”; para lo que resultaba imprescindible que la experiencia del canje del BoPoMo por las Letes en pesos resultara exitosa. Para lograrlo el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, y su adjunto, Ramiro Tosi, se reunieron con funcionarios de Pimco y bonistas locales el miércoles pasado, para que ingresaran a la licitación y cambiaran sus tenencias del bono que también vencía el viernes. Pimco prometió analizar la propuesta, y el jueves por la tarde confirmó que la decisión era aceptar la invitación oficial, y volver a apostar por el país. “Era esto o el reperfilamiento directo y el invierno para los Pimco”, reflexionaba el viernes pasado, algo exultante, uno de los integrantes del Gobierno que siguió de cerca la primer operación de peso de la gestión de Alberto Fernández en el mercado financiero argentino.

El BoPoMo fue una inversión lanzada al mercado en junio de 2017, bajo idea y diseño del entonces ministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo. El título paga cupón a partir del nivel de la tasa de interés de las Letras de Liquidez del Banco Central, y representaba un ensayo que el entonces funcionario intentó como mecanismo previo para absorber en aquellos días la mayor cantidad de pesos posibles en el mercado e ir licuando los vencimientos mensuales de Leliq. La estrategia original del ahora exfuncionario no era mala: lanzar al mercado bonos en moneda local que pagaran intereses similares a las Leliq de vencimiento mensual, extendiendo vencimientos a más de dos años.

En aquellos tiempos de precrisis, el gobierno de Mauricio Macri creía seriamente que para el segundo semestre de 2019 la bola de nieve de las Leliq estaría dominada y a punto de ser renegociada en los mercados por bonos a largo plazo. Se descartaba que para fines del 2019 la inflación no superar el 25%, con tasas de interés de referencia por debajo del 40%. Obviamente no pudo ser, y la bomba de tiempo del BoPoMo pasó a ser parte de la herencia de la actual gestión.

La decisión oficial de ponerse en contacto directo con Pimco surgió a partir del pragmatismo. Si Guzmán y su gente lograban que el fondo aceptara ingresar en las Letes del viernes, será un señal de confianza importante para el resto de los inversores que llegaron al país a partir de las promesas de la gestión Caputo; y, hasta ahora, sólo contabilizan las pérdidas al comparar las colocaciones en pesos con su equivalente actual en dólares; al ritmo de las megadevaluaciones acumuladas por el gobierno de Mauricio Macri entre abril de 2018 y agosto de 2019. Finalmente Pimco fue convencido; y no resultó un éxito menor. Se trata de uno de los fondos de inversión más importantes del mundo, y del principal apostador a la deuda soberana de países emergentes a nivel mundial; incluyendo un fervoroso desembarco en playas criollas desde comienzos de 2017 en adelante. Pimco se convirtió en un gran tenedor de deuda soberana del país en los últimos años. Si bien tenía operaciones anteriores, la profundización de sus inversiones llegó por el conocimiento directo y confianza que la casa le tenía al propio Caputo. Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente.

Superado, con buena nota (no excelente, pero mejor que lo que se esperaba) el examen del viernes; las miradas estarán ahora concentradas en los dos vencimientos que Guzmán deberá atender hasta fin de año. El primero será polémico. Deberá pagar el 28 de diciembre unos u$s100 millones del bono “Centenario”; mientras que el 31 será el turno del pago del Discount. Irónico destino el del comienzo de gestión de Guzmán. Deberá cumplir, para que su estrategia sea creíble, con los pagos de vencimientos de la operación más polémica de la era Macri; junto con el título más importante emitido en los tiempos de Néstor Kirchner, con Alberto Fernández como jefe de Gabinete.

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