Se venía recomponiendo gradualmente el ritmo, hasta encontrar un nuevo «pozo de aire» en los negocios y condicionando el desarrollo de la semana. Sin empalmar con eslabones forjados en las últimas dos ruedas, tras el feriado, la plaza bursátil se reencontró con la desorientación que proviene de temas que flotan en el contexto y que reciben distintas lecturas cada vez.
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Que si el banco a cargo del canje pediría extender plazo hasta febrero, que si se continúa con la apuesta fuerte respecto de querer saldar cuentas con el Fondo, que si el encontronazo de empresarios que advierten de inflación y funcionarios y sindicalistas, que replican con la ya habitual agresividad. En definitiva, más de lo mismo, no dejando que el mercado alcance a recomponer una tónica firme.
En la reanudación semanal, el índice buscó estirarse todavía más: pero, no poseía elasticidad.
Apenas $ 30 millones de efectivo lo convirtieron en rígido y se partió al medio el máximo alcanzado de 1.243 puntos, después de recorrer mínimos de 1.225 y culminando en módicos 1.233. Con ello, todo quedó casi como estaba el viernes, con una diferencia desechable y merma de 0,07%. La baja de Alpargatas y la suba de Cresud -ambas en 2%- reflejaron extremos de bordes redondeados. El período quedó, de tal forma, en condición muy brumosa.
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