11 de febrero 2004 - 00:00

Cierta seriedad del gobierno frente a ultimátum del FMI

Cierta seriedad del gobierno frente a ultimátum del FMI
Es como si el gobierno comenzara a entender que no se puede manejar el país con actitudes de adolescente. Los embargos en Estados Unidos, los que van a venir en Europa y Asia, el desprestigio mundial de la Argentina por derivación, el que ayer el Banco Mundial (con el visto bueno de Estados Unidos) le suspendió sin fecha un crédito de 5.000 millones de dólares indispensables para mejorar infraestructura a los ciudadanos más pobres y, fundamentalmente, el ultimátum de la cúpula del Fondo Monetario en Miami, este lunes, muestran la necesidad de otro camino. Se desalentó la «pueblada» de repudio en Plaza de Mayo a los acreedores que quieren cobrar, donde se pensó en involucrar a algunos gobernadores (reacios a este despropósito). No obstante, el gobierno transmite que «se tensará mucho la cuerda pero no habrá ruptura». El mismo presidente Kirchner allí insistió en «75% de quita» y hasta sugirió que «el Fondo Monetario se debe haber movido para que caiga la Bolsa» de Buenos Aires en una baja general de títulos argentinos (ver aparte).

Reiteró que asume la deuda pública, por obvia continuidad administrativa de los gobiernos de cualquier país, pero le refutó que el Fondo, por estatuto, «no puede ayudar a terceros». Estas incoherencias se ubicarían dentro de la tesis de alguna ayuda de plata fresca, para justificar un cambio de la posición argentina que salve prestigios. De lo contrario no se entiende de qué habla el gobierno cuando dice «tensar la soga pero no romper».

La parte de repensar la situación se ubica en que Cristina Kirchner en Nueva York se reunió con los poderosos banqueros William Rhodes de Citigroup y Brian O'Neill del JP Morgan. Son dos bancos que de entrada desistieron de formar el sindicato de bancos mundiales que quería convocar el gobierno argentino para negociar la deuda con acreedores privados. Era lógico. Pero los bancos internacionales que vendieron títulos argentinos a 100% y ahora tendrían que ir a ofertar otro título a 75% (en realidad 90%) menos de ese valor se expondrían a juicios de ahorristas. El sindicato se formó con los bancos Barclays, UBS Warburg y Merrill Lynch, que no vendieron deuda argentina en el pasado. La prime-ra dama se cree operó para que acompañen el esfuerzo argentino. Sumar a Merrill Lynch es la meta que más alegró al gobierno de Kirchner. Obviamente, la puesta en marcha de este sindicato sería porque habría otra oferta más seria del gobierno argentino, luego de «tensar la cuerda» que, en principio, sería al límite de lograr la segunda revisión y llevar el acuerdo con acreedores a la tercera reunión del directorio del Fondo Monetario en setiembre, tras iniciar otra ronda de análisis en junio.

Además de los 6 puntos del ultimátum del Fondo que adelantó ayer Ambito Financiero se conocieron otras exigencias en la misma reunión de Miami donde Lavagna y funcionarios de su área fueron convocados por Horst Köhler del FMI.

El total de los puntos del ultimátum sería ahora el siguiente:

1) Normalizar el pago a acreedores y no comprometer a Brasil en su manejo serio de deuda externa. Lula Da Silva ayer concretó su primera privatización, mientras la Argentina ya lleva 3 estatizaciones en 8 meses. 2) Tiene que haber ofertas concretas a acreedores y no generales como quita de 75%. Le piden operar como empresas privadas que suelen ofrecer no menos de 3 variantes como más plazo con mayor tasa y más saldo de capital, más corto plazo con más quita y menos tasa, bonos adecuados a crecimientos (esta podría ser una variante de oferta argentina que elaboró el economista argentino Eduardo Borensztein que trabaja en el Fondo Monetario). 3) Aportar a cancelación de deuda 3,8% del PBI. 4) Toda oferta deberá ser aceptada por lo menos por 80% del millón de bonistas acreedores o mejorar la oferta hasta llegar a ese porcentual de aceptación. Esto quiere decir que no se puede llenar un número obligando a las AFJP argentinas a aceptar. 5) Sin bancos importantes no hay sindicato negociador. Como esto ya lo concretó el gobierno, sería un punto salvado. 6) No avanzar en la nueva reforma laboral antiempresas que hoy llegará al Congreso; derogar la «ley Clarín» («ley cultural» protegiendo a ese monopolio pero afectando a acreedores); suprimir paulatinamente el distorsivo impuesto al cheque. 7) Hacer una nueva y real ley de coparticipación y no un simple maquillaje a la actual.

El grupo más ejecutivo del gobierno analizaría preservar la figura del presidente Néstor Kirchner. Algunos sugerían la renuncia del ministro Roberto Lavagna. No sólo porque le atribuirían la variante de 75% de quita sino por su insistencia, rotundamente fracasada, en que no había riesgo de embargos en el exterior de bienes argentinos y ya hay 3 embargos dispuestos. Ayer Cancillería recibió una lista de 19 propiedades embargables sólo en Estados Unidos que llegó a manos del Presidente. Otros dicen que se sacrificaría al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, de fuerte desgaste tras recorrer el mundo enfrentando a bonistas enardecidos a los cuales nunca pudo calmar.

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