Cómo aumentar la recaudación bajando impuestos
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• Unificación
Deben eliminarse las categorías de responsables no inscriptos, el monotributo y los regímenes de retención. Resultaría conveniente unificar las alícuotas.
Al tener que facturar el IVA como cualquier responsable inscripto, tanto los regímenes promocionales como los exentos quedarán totalmente externalizados. Simplemente, a medida que vayan generando operaciones sujetas al beneficio promocional, se les acreditará mensualmente en su cuenta corriente el IVA del beneficio, de modo de compensar el impuesto retenido en exceso. De igual modo operarán las exenciones, produciendo la devolución del IVA en cabeza del beneficiario siempre que hubiera utilizado MBP.
El sistema debe potenciarse con regímenes de percepción específicos en actividades de alto valor agregado.
Al cierre del período fiscal (cada mes), la CBF suministrará toda la información para liquidar el IVA. También se conocerá el monto a reintegrarse al contribuyente en su cuenta bancaria, que necesariamente coincidirá con la sumatoria de créditos provenientes de compras canceladas con MBP. Los saldos a favor reiterados indicarán fuertes presunciones de evasión.
Resumiendo: el IVA pasaría a ser un impuesto recaudado automáticamente en bancos y directamente sobre las ventas. Seguirá siendo plurifásico y no acumulativo, porque al cierre de cada mes se reintegra el crédito fiscal de las compras.
Queda claro, entonces, que habrá reducciones efectivas de impuestos y precios para los que operen con medios bancarios de pago y que las exenciones sólo beneficiarán a quienes operen dentro del sistema. La metodología propuesta dificultará financiarse con el Estado a evasores y morosos. No podrán adulterarse montos declarados para retener el IVA cobrado a clientes. Las facturas apócrifas, de ahora en más, pagarán la totalidad del impuesto. La tarea de la AFIP, de detección rápida de los «bolsones de evasión», se simplificará. También se reducirá la tarea administrativa interna y habrá una importante disminución de juicios de apremio.
Los exportadores tendrán un inmediato acceso a las devoluciones del impuesto efectivamente pagado, el resto de los contribuyentes no inmoviliza capital de trabajo y se resuelven cuestiones técnicas controvertidas, como es el tratamiento de los deudores incobrables.
Las entidades financieras verán un importante crecimiento de los depósitos transaccionales, lo cual les permitirá compensar parte del costo de administración del proyecto y otorgar crédito.
Esta propuesta se complementa con modificaciones en el Impuesto a las Ganancias, que beneficiarán sustancialmente a la clase media ya que, al estar bancarizada, podrán deducirse del tributo importes que triplican los actuales mínimos, en tanto respondan a erogaciones canceladas con MBP. Lo mismo sucederá con las retenciones a la exportación, que gradualmente serán computadas como pago a cuenta del citado tributo. Con un método simple se castigarán los créditos ficticios generados a través de operaciones financieras. El tema precios de transferencia, con un sencillo mecanismo de retenciones y/o percepciones, podrá mejorar rápidamente los «puntos de fuga» que hoy existen. Los impuestos patrimoniales deben ser trabajados coordinadamente con los fiscos provinciales, lo que potenciará su recaudación.
Los trabajadores autónomos no tendrán más una contribución fija a la seguridad social y tributarán en función de sus ingresos.
La disminución de las cargas sociales para todos aquellos contribuyentes bancarizados resulta imprescindible y puede financiarse. Esto forma parte de una propuesta, compatible con las reducciones previstas en el Impuesto a las Ganancias y en el IVA.
Entonces, ¿qué empresario o comerciante trabajará en negro, cuando si lo hace bancarizadamente tendrá crédito fiscal, mayor mínimo no imponible, reducción de cargas sociales y alícuotas inferiores a la de sus competidores? La respuesta es obvia. Los tramposos. Sobre éstos tendrá que concentrarse la AFIP. Y su detección será mucho más sencilla, precisamente por la divisoria de aguas que impone el nuevo esquema.
Una regularización de fondos en moneda extranjera, destinada a generar crédito barato en dólares, para nuestras empresas exportadoras; la apertura del régimen de presentación espontánea y plan de facilidades que ayuden a las empresas con dificultades; una reforma a la Ley de Procedimientos Tributarios, que penalice el dinero en efectivo no justificado, y la adecuación de ciertos aspectos de la Ley Penal Tributaria, son complementos importantes de la idea central.
Como podrán apreciar nuestros gobernantes, pueden obtenerse significativos incrementos recaudatorios disminuyendo impuestos, y que sean solamente los evasores quienes financien la reducción de los mismos. ¿Les gustó la idea?
(*) Ex titular de la DGI




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