Cómo lograr un dólar estable
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• Influencia
En primer lugar, no está claro que en ausencia de un sendero visible de normalización de las relaciones financieras de la Argentina, los controles de capitales puedan ser levantados hoy y de modo permanente; más bien es presumible que éstos deban formar parte de la política económica por un período que se prolongue hasta que la Argentina muestre que se ordena política y económicamente. El argumento de que los controles no son restrictivos en la Argentina está influenciado por la observación de los movimientos recientes del tipo de cambio nominal, que como se dijo responden a movimientos del propio pasado bajo la influencia de la creencia de que la normalización es inevitable. Cualquier shock negativo desde lo político o desde la negociación con el exterior revertiría la fuga de capitales y la posición del mercado cambiario. En el muy corto plazo, si el mercado cree -condicional a la información que hoy existe- que vamos hacia un tipo de cambio real y nominal más bajo, es poco probable que un cambio, sobre todo no muy marcado como el que las autoridades van a admitir, en los controles de capitales modifique el escenario vigente de revaluación. Y si la información que hoy existe no se valida en el futuro entonces el cambio de expectativas va a generar mucha inestabilidad y eventualmente una reversión de la desregulación.
En segundo lugar, el argumento crítico de la monetización excesiva, producto de la compra de reservas, es más de grado que de forma. En esta visión, el shock negativo que revierte a la fuga de capitales es que los agentes económicos terminan teniendo más dinero que el que desean -para el nuevo contexto de incertidumbre que puede dispararse con noticias políticas-. Es decir la emisión excesiva según esta visión es, en el mejor de los casos, el vehículo para la corrida cambiaria y, en el peor de los casos, la génesis de la próxima corrida. Y una corrida con la gente teniendo más dinero del que puede sostener las transacciones agrega mucha inestabilidad y, en el límite, el riesgo de un evento de muy alta inflación que sería muy difícil de sobrellevar con estos niveles de pobreza e indigencia.
Si el mayor temor es al de una corrida con alta inflación entonces la mejor manera de evitarlo es haciendo que la economía sea lo menos monetaria posible. Esto suena bastante bruto pero es, crudamente, una de las lecciones de 2002. Pero entonces hay poco espacio para la estabilización del mercado cambiario, si como se dijo antes un levantamiento de las restricciones no produce resultados en el corto plazo. Esto es así porque lo único que verdaderamente estabiliza el dólar frente a mucha o demasiada autocorrelación de corto plazo es la intervención monetaria. Además el argumento de desequilibrio monetario debe atender la observación, relevante para el caso argentino, de que se trata de una economía en donde el mercado de crédito está «suspendido» y por lo tanto los mecanismos de expansión secundaria (o creación de dinero bancario) también están suspendidos o muy acotados. Ciertamente, esta economía monetaria precaria e insuficiente para sustituir aun parcialmente a un mercado de crédito que sigue hibernando es un reaseguro para no generar inflación. Y también para un nivel de actividad relativamente bajo.
En síntesis, el gobierno tendría que buscar en el corto plazo una mezcla de menores controles y mayor emisión (que la contemplada en el programa monetario original para 2003).Y trabajar intensamente para que en el transcurso de 2003 pueda comprar reservas genuinamente, con mayor superávit fiscal primario.
(*) Economista jefe de FIEL.




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