3 de octubre 2001 - 00:00

Compran en el peor momento del sector

"No tenemos dinero para combustible." Las palabras de Patrick Jeandrain, vocero de Swissair, dichas en relación con la interrupción de la ayuda prometida por los bancos para el salvataje de la línea de bandera suiza, bien podrían ser puestas en boca de muchos de sus pares en la industria aerocomercial, en el presente o en un futuro más o menos inmediato.

Es que el sector, a partir de los bestiales atentados del 11 de setiembre, cayó en el pozo más profundo que se recuerde, que se tradujo en una inédita oleada de despidos en todo el mundo motivada a su vez por una creciente reducción del número de pasajeros transportados.

La industria ya venía sufriendo los efectos de una incipiente recesión mundial -mayor en los Estados Unidos y en América del Sur-, pero lo que parecía apenas un pozo de aire se convirtió en una caída en picada de final incierto.

Es en este contexto que los españoles de Marsans/Air Plus se quedan con Aer olíneasArgentinas, una empresa sin masa crítica, con pocos aviones propios y que además deberá competir ya no sólo con los grandes operadores internacionales (que, desde ya, tienen sus propios problemas), sino también con «advenedizos» como Dinar, Southern Winds y la flamante ARG -heredera de LAPA-, a las que ya les concedieron rutas internacionales (las mismas que ya le habían robado más de la mitad del mercado doméstico).

• Despidos

Desde el fatídico día en que cuatro aviones (dos de American Airlines, dos de United) fueron secuestrados y utilizados por los terroristas para atacar territorio estadounidense, se produjeron los siguientes despidos:

American Airlines: 20.000 empleados.

America West: 2.000 empleados; reducirá sus vuelos 20%.

AmericanTransAir: 1.500 empleados (20% de su personal).

Boeing Co.: Hasta 30.000 empleados (15% de su personal).

BritishAirways: 7.000 empleados (12,5% de su personal); reducirá sus vuelos 10%. Es la mayor aerolínea de Europa.

Continental Airlines: 12.000 empleados (más de 20% de su personal); reducirá sus vuelos 20%.

Frontier Airlines: 440 empleados (17% de su personal).

Mesa Air Group: 700 empleados (18% de su personal); redujo 10% los sueldos de quienes conservan su trabajo.

Midwest Express: 450 empleados; recortará sus vuelos 15%.

NorthwestAirlines: todavía no decidió el número de despidos, pero rondarían los 10.000.

SpiritAirlines: 800 empleados (33% de su personal).

United Airlines: 20.000 empleados (20% de su personal).

US Airways: 11.000 empleados; reducirá sus vuelos 23%.

Virgin Atlantic Airway s: 1.200 empleados (13% de su personal); reducirá sus vuelos en el mercado trasatlántico y dejará de utilizar cinco de sus jets B-747 200.

¿Qué pueden esperar los viajeros de cara al futuro? Además de mayores controles en las terminales aéreas, la durísima recesión que castiga a las aerolíneas no necesariamente se traducirá en menores costos, por lo que -por esta vez- la caída de la demanda no implicaría una automática reducción de precios.

Para empezar, varias de las aerolíneas ya están recargando lo que deben pagar de más a las aseguradoras por mayores riesgos, que si en vuelos transatlánticos es una cifra ínfima (no supera los
u$s 1 0), en viajes cortos puede llegar a representar hasta 20% del pasaje (volar a Montevideo, por caso, cuesta cerca de u$s 6 0). Pero además, muchas empresas -tal como se explica más arriba- están recortando fuertemente sus frecuencias. Así, la oferta de asientos se emparejará con la demanda y hasta podría producirse algún cuello de botella en determinados destinos, que ofrecerían las mejores oportunidades para los transportadores.

Podría ser el caso de la ruta
Buenos Aires-NuevaYork, que acaba de ser abandonada (¿momentáneamente?) por United, pero para la cual SW fue autorizada a servirla. Como siempre, los momentos de crisis lo son también de oportunidades.

S. D.

Dejá tu comentario

Te puede interesar