5 de abril 2007 - 00:00

Confirmado: Daimler venderá Chrysler

Dieter Zetsche
Dieter Zetsche
Dieter Zetsche, CEO de la automotriz alemana Daimler-Chrysler AG, admitió ayer por primera vez que el grupo decidió vender Chrysler y ya está negociando con posibles compradores. La operación terminará con una fusión nacida en 1998, pero que nunca alcanzó su objetivo principal: hacerse fuerte en el mercado automovilístico de Estados Unidos, donde los ganadores son las marcas japonesas.

El anuncio fue hecho por Zetsche en el marco de la asamblea anual de accionistas de la compañía. «Estamos conversando con algunos de los socios potenciales que han demostrado un claro interés», dijo. Sin embargo, el ejecutivo se rehusó a revelar la identidad de los posibles interesados en quedarse con la tercera automotriz de Estados Unidos. Sin embargo, desde hace un par de semanas se da casi como un hecho que dos fondos, el Blackstone Group LP y el Centerbridge Capital Partners LLC encabezan la lista de los postulantes a comprar Chrysler. También se menciona como probables compradores a la autopartista canadiense Magna International Inc. y a la administradora de fondos Cerberus Capital Management LLC.

Zetsche había dicho hace un par de meses que no descartaba ninguna alternativa para resolver la crisis planteada por la performance de su controlada. «Todas las opciones están sobre la mesa», admitió en esa oportunidad tras revelar que Chrysler había cerrado el ejercicio 2006 con pérdidas de u$s 1.500 millones, al tiempo que su participación en el mercado de Estados Unidos caía a sólo 12,9% durante el mismo período; ese «market share» había alcanzado 16,1% en 1998. Buena parte de este colapso debe atribuirse a que Chrysler viene apostando desde hace años a los «SUV» (utilitarios deportivos por sus iniciales en inglés, o «4x4», como se los conoce en la Argentina), como toda su línea Jeep o la pick-up Dodge Ram. Si bien demostraron ser muy atractivos para el público estadounidense, esa popularidad se desplomó con el incremento en el valor de los combustibles.

En sentido inverso, la nipona Toyota logró captar rápidamente el humor de los usuarios con el lanzamiento de su modelo Prius, un híbrido cuyo motor funciona a nafta y también con una batería eléctrica recargable. El Prius, además del ahorro de combustible que implica para sus dueños, se ha convertido -mediante una hábil acción de marketing por parte de Toyota- en una especie de «bandera del ambientalismo», algo que resulta sumamente atractivo sobre todo para los profesionales urbanos.

Por eso, en el mercado se vería casi como una bendición que la firma alemana logre desprenderse de Chrysler, que viene afectando de manera negativa los resultados por acción de Daimler. El anuncio del CEO no parece dejar espacio para poner marcha atrás en esta venta, y ya es solo una cuestión de tiempo para que la tradicional firma de Detroit tenga nuevo dueño.

La fallida experiencia, además, será atentamente leída en los cuarteles de General Motors y Renautl/Nissan que venían considerando una posible fusión. GM ya fracasó en un intento anterior para asociarse con una automotriz europea, al «caerse» la fusión con Fiat; el fiasco fue tan completo que hasta debió indemnizar a la empresa de la familia Agnelli en u$s 1.550 millones por ejercer el derecho a no comprarla. En sentido inverso, esa cifra le sirvió a Fiat para resolver buena parte de sus problemas financieros y salir fortalecida.

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