T al como adelantara este diario, el empresario Francisco de Narváez firmó el miércoles a primera hora el «acuerdo de exclusividad» (due dilligence) con la holandesa Ahold para comprar Disco, la segunda cadena minorista del país (sólo superada en ventas por la francesa Carrefour). Y si bien no se informó el monto que está ofreciendo De Narváez -que va en sociedad con otra cadena francesa, Casino -trascendió en el mercado que la misma superaría los 322 millones de euros, lo que hoy equivale a cerca de u$s 400 millones al tipo de cambio actual. De acuerdo con el mismo rumor, la cifra ofertada hace dos meses por la chilena Cencosud ascendía a u$s 350 millones, por lo que la mejora de De Narváez/Casino respecto de la misma ronda 15%. El precio se pagará «cash» el día del cierre definitivo, o sea cuando la operación sea aprobada por las autoridades de Defensa de la Competencia. Para el pago, De Narváez/Casino manejan una serie de alternativas, una de las cuales es la oferta de préstamo sindicado hecha por un grupo de bancos nacionales encabezado por Jorge Brito (Macro-Bansud).
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El joint venture que casi con seguridad comprará Disco tiene al ex dueño de Tía con 60% del capital y a los franceses que en el país tienen las cadenas Libertad -en el interior-y Leader Price con 40%, más una opción de compra a cinco años por el total. Sin embargo, fuentes cercanas a De Narváez insistieron en que sería voluntad del empresario conservar su participación mayoritaria en Disco más allá de ese plazo.
El período de exclusividad se extendería hasta fines de enero, y la gente de De Narváez entrará a Disco para revisar los libros los primeros días de ese mes. De ponerse de acuerdo las partes, la venta deberá ser aprobada por la Comisión de Defensa de la Competencia, organismo que tiene a Ismael Malis como director. Y si bien no se prevén mayores dificultades en este frente, dado que la participación de Casino/Leader Price en el mercado minorista es de apenas un dígito a escala nacional, y sus sucursales en muy pocos puntos del país se superponen con las de Disco/ Plaza Vea/Despensa VEA/ Minisol, el trámite podría insumir entre seis y nueve meses. La mayor piedra en el camino podría ser Córdoba, donde Disco tiene más de ochenta bocas de venta -producto de su compra de Americanos/Minisol-y Libertad su principal mercado. Durante ese lapso, estaría previsto que la parte compradora tendrá una especie de «derecho a veto» sobre las decisiones estratégicas de Disco, pero el día a día quedará en manos de los actuales dueños.
•Razones
En total, Disco más sus otras marcas tiene 237 bocas de venta en todo el país y facturará este año cerca de $ 2.300 millones, con una EBITDA (utilidades antes de impuestos y amortización) cercana a 5% de esa cifra, o sea más de $ 100 millones.
Cabe recordar que Ahold está desprendiéndose de todos sus activos en la región (ya vendió Santa Isabel en Chile a Cencosud; la misma marca en Perú a los gerentes; está en tratativas con Carrefour y Pao de Açucar en Brasil) con el fin de hacer caja para cubrir el déficit proveniente de las «utilidades» por u$s 3.600 millones que inventó su anterior management, sobre todo en sus filiales de Estados Unidos. Cencosud, que había anunciado a fines de noviembre la firma de un acuerdo con Ahold similar al presentado ayer, decidió no seguir adelante con la compra de Disco al finalizar los 30 días previstos en el mismo. Y si bien las razones de esta retirada no fueron puestas sobre la mesa con total claridad, su presidente, Horst Paulmann, admitió que la «inseguridad jurídica» que les provocó a sus socios en la transacción (tres inversores estadounidenses) la aparición de causas judiciales hizo que éstos desistieran y él quedara imposibilitado de avanzar en soledad con la transacción. Esas causas son una inhibición pedida por la AFIP en relación con el no pago del Impuesto a las Ganancias por la emisión de una obligación negociable, y un embargo decretado por un juez local a pedido de un colega uruguayo, en relación con una causa iniciada por depositantes del Banco de Montevideo, que fuera de la familia Peirano (ex socios de Ahold en Disco). Aducen un supuesto fraude, por cerca de u$s 53 millones, fruto de la venta de las acciones que tenían los Peirano en Disco a Ahold, que se habría producido cuando varios de los Peirano ya estaban a disposición de la Justicia oriental y, por lo tanto, imposibilitados de comprar o vender. «Nosotros tenemos confianza en que ambas causas llegarán a buen puerto y no impedirán la concreción de la compra», dijo a este diario una fuente cercana a De Narváez. Claramente, la estrategia de De Narváez, de acercamiento al gobierno nacional, y su carácter de «empresario nacional» (una figura que la actual administración parece prohijar) han terminado pagando sus dividendos, pero también lo ha hecho su tenacidad: aun cuando todo parecía «servido» para Cencosud, siguió dando batalla y afirmando que podría mejorar la oferta. Y como dicen los estadounidenses, «puso la plata donde ponía las palabras».
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