La posible «privatización» de LAFSA - que tal como expusiera este diario no tiene plazo, porque se hará recién a partir del sexto mes del inicio de sus operaciones, lo que aún no ha ocurrido- s igue provocando chisporroteos entre los dirigentes gremiales que representan al personal de las aerolíneas. En una dura carta remitida la semana pasada Ricardo Frecia, secretario general de AAA (auxiliares de a bordo) le dijo a su «colega» Rircardo Cirielli, actual subsecretario de Transporte Aerocomercial y dirigente de APTA (técnicos aeronáuticos) que «a la fecha LAFSA no ha comparecido a las audiencias en el Ministerio de Trabajo a las que fue convocada para iniciar la negociación colectiva de condiciones de trabajo y salariales para los tripulantes de cabina». La misiva es una respuesta a una versión lanzada desde esa misma subsecretaría (y recogida por un diario que no es Ambito Financiero) que indicaba un supuesto «acuerdo» entre Cirielli y los sindicatos del sector para prolongar por seis meses el subsidio que entrega el Estado a LAFSA y «garantizar la estabilidad laboral» por tres años a los 800 «empleados» de LAFSA, todos ellos ex trabajadores de las desaparecidas LAPA y Dinar. La carta de Frecia agrega que «es absolutamente falso que pueda garantizarse el respeto a las condiciones laborales de nuestros representados para el caso de la futura adjudicación de la empresa estatal», y termina pidiendo que el gobierno «intime a las autoridades de la virtual empresa aérea estatal a negociar y acordar un convenio colectivo con nuestra asociación». Brecia y Cirielli mantienen un largo enfrentamiento que la situación de LAFSA parece agrandar. Por ahora, no hay ni acuerdo ni convenio.
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