7 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

A pesar de la época, seguramente la más dramática a lo largo de su historial, la Bolsa de Comercio también intenta remozar alguno de sus indicadores. Resulta el dato de mayor antigüedad que puede consultarse, a manera de estadística comprendida en un índice. Y se trata del llamado Indice Bolsa Nivel General, que viene recogiendo la actividad accionaria de nuestra plaza desde 1967. Recordemos que la aparición del Merval se origina una veintena de años después, habiendo eclipsado este último -esto es indudable-con su metodología ponderada, al añejo indicador de la entidad madre.

Pues bien, directivos de la entidad han comunicado que en breve se habrá de difundir un nuevo índice: «que representa la evolución de los precios de la generalidad de las acciones inscriptas...» (en tal caso, se mantiene el espíritu general del anterior método). Aunque se manifiesta que «la metodología del indicador aplica una fórmula renovada, que incorpora las más recientes innovaciones en el campo de la presentación estadística del valor de las inversiones en acciones». Este párrafo no se queda en humildad, promete lo último, lo de punta, si bien esto no es sinónimo de mejor, por más que se suele creer que lo último sí lo es. En muchos campos, se puede afirmar que no.

A punto seguido, ya nos gana el espanto... porque lo que se infiere de estos renglones, ya verá el lector qué bomba esconde: «El propósito es obtener una imagen de la evolución de las acciones locales y extranjeras que se negocian en nuestra Bolsa, teniendo en cuenta los cambios producidos en la composición de la lista de sociedades inscriptas durante los últimos tiempos...». De inmediato, se devela el interrogante: efectivamente, la Bolsa -en esto muy fiel a lo que ha venido haciendo-decide unir en una sola manada a las vacas y las ovejas, pretendiendo que todas son iguales porque tienen cuatro patas, dos ojos y dos orejas. Mismo principio para juntar acciones locales -que se ponderan por capitalización quienes bajo ningún concepto revistan como acciones (sino que son «certificados», con sus limitaciones) y a las que se tratará en el índice por su participación en el efectivo negociado de cada rueda. Ergo, de paso se blanquea y se institucionaliza la absurda forma de presentar todos los días el volumen efectivo de acciones y CEDEAR juntos en una sola suma. En vez de ir atrás con lo que está mal, con lo que sólo confunde y lleva a malas conclusiones sobre ritmo de actividad, tendencia, y todo lo que merezca conclusión desde lo negociado, lo que se hace es ampliar esto. Constituirlo en índice, difundir esa mezcla anómala que no llevará a ninguna parte, y tratar -de paso-de ir dando cabida de pleno a quienes, en un futuro próximo, se quedarán como casi únicos participantes de nuestra plaza: títulos extranjeros.

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