Singulares estampas de la «Argentina que nunca creció», dos de los candidatos a presidente -Moreau y Rodríguez Saá- llevan en sí propuestas de cambiar la Capital de ubicación: trasladándola uno a Córdoba, y el otro al Sur. En este caso, es un «revival» de lo que ya intentó Alfonsín, hecho que consumó un curioso episodio inmobiliario por la zona prevista, del que nunca se supo demasiado. Estas propuestas reeditan aquellas páginas terribles de nuestra primera parte de la historia, nunca cerradas del todo, como se observa, en virtud de unitarios, de federales, de autónomos y otras yerbas que cambiaron de forma, pero no de fondo. La perniciosa antinomia de campo vs. ciudad. De los porteños contra el interior y cosas por el estilo.
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Por ahora, nadie salió desde la otra punta a recoger el guante y no hubo demasiado ruido al respecto. Posiblemente porque nadie supone que Moreau posea chances de llegar al lugar desde donde implementarlo. Y Rodríguez Saá, que lo lanzó en ciertas ocasiones, lo abandonó como caballito de batalla. No se formalizaron controversias televisivas sobre este asunto, más entretenida la mayoría con: encuestas, fraudes y convencer a la masa con millones de viviendas o de planes familiares.
Otra linda postal para ver a la Argentina que dio un paso adelante y otro atrás en lo sustancial atraviesa nuestra propia Bolsa de Comercio. Releyendo cualquier extracto diario sobre el monto y la segmentación de los negocios, pues, podemos tomar la de este lunes... Y leemos: Piso/SINAC, con $ 75,8 millones. Si bien la entidad prosigue en su afán de no desagregar por especies que no son sinónimas, como CEDEAR y acciones ordinarias, sabemos que fueron unos $ 20 millones para acciones. Y unos $ 55 millones en certificados foráneos. Títulos de renta fija: casi $ 88 millones. En mercado futuro: $ 205 millones en cauciones (vaya una cifra...), con $ 211 millones en futuros. ¿Y a qué se asemeja esta composición bursátil? A la de cualquier momento entre los años 1860 y 1880, cuando los negocios en la Bolsa se formaban con un epicentro en los distintos títulos públicos, la renta fija, y algunas migas para las acciones. Ahora se incorporó otro segmento, como cuña entre ambos locales, los nombrados CEDEAR. De unos $ 160 millones de la rueda, quitando los futuros, apenas $ 20 millones pertenecen a las acciones. Como cuando apenas se operaba sobre la Compañía de Gas, el Banco Nacional, y alguna otra. Pero era una época donde apenas si asomaban los títulos privados. Los tres o cuatro que se actuaban eran la totalidad de los existentes. Y resultaba una sociedad que balbuceaba sus primeras letras de una Bolsa, con un total poblacional de no más que 1,8 millón de personas. El empuje de aquella Bolsa, debiendo cambiar cuatro veces de edificio en poco más de medio siglo resultaba el de uno de los recintos a ser de cierto calibre en el mundo. En un momento fue, sin duda, estrella de la región. ¿Dónde está ahora? Siendo benignos, en el mismo lugar de donde partió.
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