13 de mayo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Un terceto de Ambito Financiero -Ramos, García y Beldi- estuvo viviendo la actualidad china y el lector habrá hallado, en estos días, el pormenorizado relevamiento en las páginas centrales del diario. Nosotros nos detenemos, para amplificarla, en la interesante entrevista con el vicepresidente de la Bolsa de Hong Kong y nos gustaría que todo nuestro ambiente bursátil repare en ciertos puntos.

Nos surge como de gran relevancia la respuesta a la última pregunta de nuestros colegas, referida a: «cómo popularizar la Bolsa» (vaya por delante que habla un directivo de mercado con 1.500 compañías listadas, con u$s 2.300 millones de capitalización). El señor Lawrence Fox fue muy directo al punto cuando dijo: «El imperio de la ley es clave en estos desarrollos. Hemos sido restrictivos también en regulaciones, durísimas, no ocurren situaciones extrañas». Y remató la frase con una ley de oro, a la que no se le suele dar la importancia que merece en nuestro medio: «Si bien el inversor toma riesgos, quiere máxima seguridad. Y eso es lo que le damos, y le daremos»...

Referido a la base de inversores, la descripción fue también muy clara: «En Hong Kong tenemos 490 brokers, aquí invierten los grandes y también el hombre de la calle, el ama de casa cuando le sobra algún peso. La última encuesta demostró que tenemos un millón de inversores en nuestra Bolsa» (cabe agregar que en Hong Kong, son solamente 8,6 millones de personas).

Respecto del peso de Hong Kong, que pasó a ser el tercer centro financiero mundial, apuntó el señor Fox: «Somos un centro de servicios, un mercado de capitales imprescindible para que China siga creciendo...».

Cuando se repasan las características, se puede advertir que hay profundas causales que forjan ese inmenso abismo que separa a la Bolsa de Buenos Aires de la de Hong Kong. Acaso, algún apresurado supone que todo se igualaría nada más que con poseer igual listado de empresas, o de capitalización, o tener a una China creciente. Pero, no importa la magnitud operativa: cuando se piensa en la máxima seguridad para el que arriesga. Cuando se menciona un régimen sumamente duro en regulaciones, o al mencionar que el hombre de la calle, el ama de casa participa de los activos bursátiles, la verdad aflora sola. Nuestra decadencia está saturada de faltantes que otras Bolsas poseen. Algunas de ellas supimos tenerlas, las perdimos por el camino (una masa inversora de cierto tono popular) y otras no las hemos tenido nunca, como el caso de las legislaciones sumamente celosas y punitivas, ante desvíos que pudieron presentarse. Todo en su medida, es impensable la dimensión de una Bolsa como la visitada -en magnitud de negocios-, pero volviendo a la imagen de la escala, tampoco seremos siquiera una Hong Kong en chico, o en miniatura, si no recreamos las condiciones básicas del accionarado abierto, popular, y leyes serias para protegerlo.


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