3 de octubre 2002 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
(El periodista dialoga con un experto bursátil estadounidense -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- sobre las perspectivas de la Bolsa neoyorquina y la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a bajar las tasas.)

PERIODISTA: No es un buen momento para la Bolsa. Ni para las economías del G-7. Para no hablar de los mercados emergentes. O de los bonos de mediana y baja calidad arrasados por el riesgo de default. Como nunca antes la lista de bajas es tan nutrida, tan amplia...

Gordon Gekko:
Las acciones han cerrado un trimestre miserable. En Estados Unidos las bajas oscilan entre 17% y 20% si se mide de julio a setiembre y tomando como referencia los tres índices más populares (Dow Jones, SP 500 y el NASDAQ). Todos los índices han establecido nuevos mínimos en julio, se han recuperado con fuerza luego y con la misma fuerza -y más- han vuelto a caer en setiembre.

P.:A niveles más bajos que en julio.


G.G.:
Sólo el SP 500 ha logrado aterrizar apenas por encima de los pisos de julio. P.: La agonía persiste...

G.G.: Estamos instalados en un «bear market» (mercado bajista) hecho y derecho... Con una tendencia principal a la baja que es muy nítida y con sus correspondientes «rallies» al alza que también son muy reconocibles. No se olvide que en este trimestre hubo dos grandes zozobras.

P.: En julio y en setiembre.

G.G.: Y en el medio el SP 500 trepó 24%. El Dow cayó de 9.400 a 7.500 puntos, escaló de nuevo a 9.000 y, trascartón, derrapó a los 7.400 puntos.

P.: Es más volatilidad que la que el estómago del inversor norteamericano puede soportar...


G.G.:
Nada que ver con la historia de los noventa. Piense que hasta la crisis por la debacle rusa en 1998 el Dow, en toda la década, no había caído nunca ni siquiera 10% contando desde los máximos. En un período, le estoy hablando en que multiplicó su valor por cinco.

P.: Es otro mundo.

G.G.: Acabamos de cerrar un trimestre con retrocesos de dos dígitos. Que fue precedido por un trimestre con similares resultados. Esa mera sucesión -si uno quiere hallar un registro semejante- obliga a retrotraerse hasta los años '30.

P.: Hoy el pesimismo reina por doquier. Casi como en los noventa cuando -al revés- todo era una buena excusa para sostener una opinión positiva. ¿No se está exagerando?


G.G.:
Probablemente. La economía está mejor que lo que se dice. Nadie debería sorprenderse si el trimestre concluye con un avance de 3% o más en el producto bruto. El consumo sigue un patrón muy firme. Yo no llamaría a esto una recesión... Allí se exagera. Sí.

P.: Lamentablemente son más las veces que la Bolsa anticipa a la economía que cuando sucede lo contrario.


G.G.:
De acuerdo. La economía es vulnerable. Pero no está en una recesión. Aunque puede sufrir una recaída, máxime ahora cuando la Bolsa y los activos financieros juegan un rol tan importante. Pero hay que reconocer la capacidad que ha tenido para capear el temporal. Hoy por hoy, la economía norteamericana muestra más signos vitales que sus pares de Europa (cuando el año pasado era todo lo contrario).

P.: Y más que Japón...

G.G.: No hay dudas. Haciendo una analogía, estamos aún muy lejos de que la Reserva Federal decida comprar la cartera de acciones en poder de los bancos.

P.: Ya que nombró a la Fed... su reunión pasó sin dejar rastros. Pese a toda la presión que hubo en julio -cuando el mercado tambaleaba- Greenspan prefirió no tocar las tasas.

G.G.:
Sin embargo, quedaron rastros. La votación no fue unánime. Dos miembros del comité de política de mercado abierto se opusieron y dejaron constancia de que abogaban por un recorte de tasas. El recuento fue un 10 a 2 que, ciertamente, no estaba en los cálculos...

P.: ¿Señal de que habrá una baja en la próxima reunión?


G.G.:
Es posible. Bob Mc Teer votó a favor de una reducción.

P.: Eso no sorprende a nadie.


G.G.:
Pero también lo hizo Ed Gramlich. Y eso sí que es noticia. Hay que remontarse unos siete años para encontrar un gobernador de la Fed votando en disidencia con Alan Greenspan. Le recuerdo que los gobernadores y el presidente de la Fed de Nueva York son los únicos que ocupan una silla con voto permanente.

P.: ¿Comienza a haber fisuras dentro de la Fed? Otra señal de que los tiempos no son tan favorables...


G.G.:
No se puede armar una tendencia a partir de una única observación. Veremos en noviembre.

P.: ¿La próxima reunión cae antes o después de las elecciones legislativas de los EE.UU.?


G.G.:
Un día después. Las elecciones son el 5 de noviembre y la Fed se reúne el 6.

P.: Por primera vez la Fed hace una mención oblicua a la guerra con Irak. Habla de riesgo geopolítico como un factor perturbador. ¿Tendremos un recorte si se aceleran los tiempos del conflicto?


G.G.:
Pensándolo bien, sería el mejor momento para gatillar una baja de tasas y obtener el máximo efecto posible. La baja de tasas tendrá que ser moderada porque ya estamos en un nivel reducido. Si la guerra con Irak genera un aumento anticipado de la incertidumbre -como ya está sucediendo, por otra parte- es probable que el conflicto en sí genere una descompresión significativa. Es el evento más «bullish» (alcista) que hoy la Bolsa tiene en un horizonte cercano. No sería errado acoplar la merma de tasas con esa situación para potenciar su impacto. Pero -y sin ánimo de alentar suspicacias- entiendo que son agendas distintas.

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