2 de julio 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se identifica como Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es el escaso impacto que tuvo en el precio de las acciones la última baja de las tasas de interés en Estados Unidos. Hoy los rendimientos más conservadores son en torno a 0,5 por ciento anual. De todas maneras, se estima que la Bolsa puede subir 10 por ciento adicional.)

PERIODISTA: No hubo euforia después de la baja de tasas que disparó la Fed. Más bien se percibe un sugestivo cambio de humor en los mercados...

Gordon Gekko: Así es. Los mercados están corrigiendo una vez más...


P.:
No era lo que Ud. pensaba...

G.G.: Si tomó tres meses llevar el Dow Jones de 7.400 puntos a 9.300, fue porque la suba no consistió en una trepada vertical. Se fue desplegando en sucesivos escalones. No se olvide que en cada nuevo nivel hubo que digerir ventas antes de pensar en conquistar un peldaño más alto. Estamos, pues, respetando el patrón.


P.:
Sucede que ahora los ejecutivos de las compañías están vendiendo sus propias acciones...

G.G.: Esa es una constante desde marzo.


P.:
Ellos deberían saber de primera mano cómo funcionan los negocios bajo su mando...

G.G.: Me parece un supuesto razonable.


P.:
¿No es una señal, entonces, de que el rally de la Bolsa se ha sobre-extendido?

G.G.: Sería más tranquilizador verlos comprando con entusiasmo. Claro. La valuación de las compañías -a las cotizaciones actuales- luce muy vidriosa. Esta actitud no hace más que confirmar las sospechas. Pero recuerde que el rally se alimentó de otro combustible...


P.:
Demasiado especulativo...

G.G.: Seguro. Se han conjugado distintos elementos: una combinación de mayor predisposición a tomar riesgos con un aumento de la liquidez y el tendido de una red de seguridad implícita por parte de los bancos centrales del G-7. Esa levadura ha probado ser muy potente. Suficiente para inflar entre 20% y 30% el mismo subyacente que usted no quería tocar a comienzos de marzo...


P.:
¿Hasta dónde?

G.G.: Difícil saber. Mi impresión -totalmente subjetiva- es la que ya le señalé: pienso que hay 10% adicional de recorrido alcista contado desde los máximos que vimos un par de semanas atrás.


P.:
¿Cómo se entiende entonces este enfriamiento de los ánimos ahora que, finalmente, después de la baja de tasas de interés, la mesa está servida?

G.G.: Las acciones, los bonos, el euro y los mercados emergentes participaron del rally pos-Irak. Las cuatro categorías se movieron en sincronía y en forma muy vibrante. La cuatro -también al unísono- han corregido sus valores estas dos semanas. En las cuatro -si hurga en los informes- encontrará un súbito afloramiento de escepticismo sobre sus posibilidades de mejoría. Que salió de debajo de las piedras. Eso es mercado puro. Típica reacción de mercado. No necesita un argumento, una pista económica, para que se produzca.

P.: ¿Por qué lo dice?

G.G.: Piense en los ejecutivos que venden las acciones de sus propias compañías. Uno diría que -frente a una expectativa de que la economía repunte en el segundo semestre- ellos no vaticinan una mejoría concreta en sus negocios. Pueden equivocarse -y la evidencia de sus errores ha sido abrumadora estos años- pero, aún así, como usted dijo, ellos conocen mejor que nosotros el pulso de su actividad.

P.: Entonces...

G.G.: Si la muestra fuera representativa, uno podría justificar la caída de las acciones. Y de los bonos emitidos por esas mismas corporaciones aunque en forma más suave. Pero los bonos del Tesoro, en ese contexto, deberían valorizarse.Y, no es muy claro, por qué el dólar debería sacar provecho.Yo le pondría, en ese escenario, unas fichas al euro. La expectativa de un fuerte repunte en la segunda mitad del año pertenece más a la economía norteamericana que a ninguna otra. Si fracasara, debería arrastrar al dólar frente al euro.


P.:
Entiendo.

G.G.: O sea que no vemos todavía que el mercado esté pasando el peine fino. Tuvimos una suba en bloque de los activos de riesgo, ahora tenemos una baja también en conjunto. Importante. Si uno mira los flujos que reciben los fondos comunes en Estados Unidos advierte la huella del movimiento. En la última semana de junio -la que aporta los últimos datos conocidos- hay salidas netas de los fondos de acciones y bonos y hay un descomunal aumento en la captación de los fondos comunes de money market...


P.:
Que ahora pagan tasas menores a 1% al año...

G.G.: En una semana 42.700 millones de dólares nuevos buscaron refugio allí.

P.: ¿Y permanecerán mucho tiempo con tan magra retribución?

G.G.: Esa es la llave para sostener un pronóstico optimista para la Bolsa. Ya creo habérselo apuntado. Pero primero la Bolsa deberá capear el temporal. 0,50 por ciento de tasa anual es poco pero es mucho mejor que absorber una pérdida en acciones. El «momentum» de corto plazo se ha desdibujado, es verdad, y ya estamos sobre el inicio de la temporada de balances. Habrá que esperar esos números -que confirmen un avance mayor a 5 por ciento, que es la tenue expectativa reinante- para volver a retomar los bríos...

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