19 de septiembre 2003 - 00:00

Diálogos de Wall Street

(El diálogo es con un operador de Bolsa en Nueva York, a quien no se lo identifica y se lo denomina Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en el film "Wall Street". Según Gekko, la pieza clave para entender la baja en las tasas de largo plazo es la debilidad del mercado de trabajo en Estados Unidos. También identifica como causa la urgencia por proteger la cartera de títulos hipotecarios en el nuevo escenario.)

PERIODISTA: ¿Terminó la pesadilla para los tenedores de bonos?

Gordon Gekko: Eso pienso.


P.:
Las tasas largas han comenzado a bajar. ¿Se puede identificar una razón?

G.G.: La debilidad del mercado del trabajo en los Estados Unidos provocó el clic. Es la pieza clave para entender el cambio de humor y la mejoría de los bonos...


P.:
¿Se trata de un alivio transitorio o del comienzo de una paz duradera?

G.G.: Me inclino por la segunda alternativa.


P.:
Suena muy optimista...

G.G.: Hay motivos para no crisparse. Las tasas subieron porque la economía se recuperó con muchos bríos (escalando una muralla de escepticismo), pero también por la urgencia de proteger a las carteras de títulos hipotecarios cuando se instaló ese nuevo escenario.


P.:Y
hubo que abandonar de apuro la tesis de la deflación a la vuelta de la esquina.

G.G.: Correcto.

P.: Una economía robusta es buen negocio para todos, pero no lo es para los bonos del Tesoro...

G.G.: Nada es perfecto.

P.: Usted había vaticinado un «overshooting», una «sobrerreacción» de las tasas de interés. ¿Cree que ese fenómeno ya se ha agotado?

G.G.: Precisamente. La tasa de 10 años subió un punto y medio como en una exhalación.


P.:
De mediados de junio a mediados de agosto.

G.G.: Sí. Pero desde los máximos de agosto corrigió ya medio punto. Retrocedió. No es que la visión sobre la economía norteamericana haya variado mucho, sino que el tiempo transcurrido ha permitido digerir el ajuste de portafolios.


P.:
¿Piensa que las tasas seguirán bajando?

G.G.: Creo, más bien, que se ha definido un rango de variación. Y las tasas oscilarán dentro de esa franja.


P.:
Queda un «colchón» como para amortiguar el impacto de una economía que vuelva a acelerarse...

G.G.: Eso es lo interesante de la situación actual. Hay un margen para absorber noticias adversas.


P.:
¿Cómo juega la Fed? Siempre me deja la impresión de que busca apuntalar el mercado de bonos...

G.G.: La Fed tiene un interés directo en este terreno. Y su último comunicado es muy constructivo para los bonos al poner el acento en el «debilitamiento del mercado de trabajo».


P.:
Esto ratifica el mensaje de la Fed en el sentido de que la tasa de Fed Funds permanecerá en 1% por un tiempo considerable.

 G.G.: Lo torna mucho más creíble. Aunque la razón última para no tocar las tasas es que hoy la Fed no haría nada que ponga en riesgo una recuperación de la economía. Entiéndame bien: aun si el mercado de trabajo estuviera recalentado al «rojo vivo».

P.:
O si la inflación estuviera en alza...

G.G.: Que no lo está, sino todo lo contrario. Pero aun en ese caso.


P.:
¿Se puede saber por qué?

G.G.: Piense que lleva tres años suministrando oxígeno. Está al borde de agotar sus cargas. Y la economía no amerita todavía un alta definitiva. O sea, que su rehabilitación plena es la prioridad absoluta.


P.:
¿Piensa que ésas son las reglas de juego de la Fed solamente o de todos los bancos centrales?

G.G.: Esta convicción es muy específica de la Fed. De hecho, la novedad es que en las últimas minutas del Banco de Inglaterra se filtra la posición -sostenida por «algunos de sus miembros»- de que una suba de tasas de interés «podría ser necesaria pronto»...


P.:
¿Este comentario lleva fecha reciente?

G.G.: Las minutas se difundieron esta semana, pero corresponden a las reuniones del 3 y del 4 de setiembre.


P.: ¿Qué se debe entender por pronto?

G.G.: Es difícil saberlo. Porque la suba de tasas, para concretarse, requiere el apoyo de la mayoría de los miembros del Comité de Política Monetaria. Como mínimo, son cinco voluntades. No creo que un cambio de opinión tan significativo se pueda materializar antes de fin de año...

P.: ¿Y en el caso del Banco Central Europeo (BCE)?

G.G.: En principio, aquí la novedad es que Gerhard Schröder -el primer ministro alemán-ha vuelto a pedir que el Banco baje las tasas. Le recuerdo que la situación de la eurozona es muy diferente de la que rige en Gran Bretaña.


P.:
Y Wim Duisenberg, el titular del BCE, está preparando las valijas...

G.G.: El cambio de guardia -asumirá el francés Jean Claude Trichet, libre ya de las vicisitudes legales que postergaron su arribo-sugiere una política estable en el horizonte cercano.


P.:
Aun con la eurozona entrampada en una recesión...

G.G.: Las expectativas de consumidores, empresarios e inversores apuntan a una recuperación económica que ya debería estar en marcha (como siempre, los indicadores aportarán la evidencia con algún rezago). Es lo usual: los políticos demandan más que lo que los banqueros centrales están dispuestos a conceder. Sinceramente, no veo cambios en la política monetaria.

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