Hay días en que es difícil sacar una sola conclusión a lo que parecería decirnos el mercado. Ayer fue uno de ésos.
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Mientras el Promedio Industrial, luego de ganar 0,78%, alcanzó el máximo de las últimas tres semanas (exactamente desde el 4 de enero), cerrando en 10729.52 puntos, el NASDAQ se desplomó 3,67% (claro que con lo de ayer las Blue Chips aún están 0,5% debajo del punto donde abandonaron 2000, mientras las tecnológicas muestran una ganancia de 11,5%, así que cualquier argumento debe ser tratado con pinzas).
Como factor gravitante para estos dos hechos, la mayoría apuntó a las palabras de Alan Greenspan, quien jugando una vez más al oráculo (en realidad y en función de su cargo, no es mucho más lo que puede hacer un banquero "responsable"), dio alimento a unos y otros. "De extenderse la actual debilidad económica más allá de lo que parece probable, tener un recorte impositivo puede, de hecho, hacer mucho bien." Para unos, con esto quiso decir que apoya firmemente la propuesta del presidente Bush de recortar los impuestos. Para otros, que lo haría si la situación económica empeora. Por último, un tercer grupo se planteaba por qué no se refería, aunque sea tangencialmente, al nivel del recorte de la tasa de Fed Funds cuando se reúna el Comité Abierto los próximos días 30 y 31. De todas formas, los bonos del tesoro actuaron como si hubieran tenido una buena noticia, y la tasa a 30 años retrocedió a 5,61%, mientras que en la versión más popular a 10 años cayó a 5,262% (el dólar por su parte retrocedió a 92,46 centavos por euro y 116,79 yens). Claro que más allá de las digresiones políticas, el mercado enfrentó la realidad de cada día, que esta vez vino de la mano del anuncio de Corning, que además de presentar balance (con números superiores a lo esperado por los analistas), advirtió sobre lo que podría ser un mal trimestre dada la caída en el gasto de las grandes empresas de telecomunicaciones. La firma, que es una de las principales fabricantes de fibras ópticas del planeta, fue castigada con una baja de 20%, y arrastró tras de sí a todas aquellas vinculadas a su actividad. Pero mientras las tecnológicas caían, el dinero que salía del NASDAQ pareció fluir al Dow, especialmente al sector de los laboratorios, y los papeles de la "vieja economía", como 3M, International Paper, United Technologies, Porcter & Gamble etc. Sin dudas, un curioso mercado el que estamos viviendo, donde las malas noticias impulsan a los papeles más riesgosos, mientras que las buenas son el alimento de los que siempre han representado el refugio para tiempos de crisis.
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