La misión de la Fed no es apuntalar el precio de las acciones. Pero si desde el máximo Banco Central están haciendo bien las cosas, se supone que el mercado es capaz de interpretarlo y reflejarlo en los precios de las cotizaciones, aun antes de que los verdaderos beneficios se materialicen. El problema es que si algo se está reflejando hoy es pesimismo ante la posibilidad de que la economía norteamericana entre en recesión (no importa lo que dicen los números de la macro). Finalmente le tocará al tiempo demostrar quién tiene la razón, si el mercado o Greenspan. Mientras tanto los consumidores norteamericanos continúan empobreciéndose (lo único que se salva es la propiedad inmobiliaria).
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Ayer, por caso, quienes tenían en su poder blue chips, vieron cómo el indicador que más los representa cerró en 9.487 puntos tras perder 2,4%, en tanto que los dueños de papeles tecnológicos veían a un NASDAQ que retrocedió 1,46%. Antes de proseguir una observación, si bien es cierto que el Dow fue el más perdidoso de los dos índices, estuvo toda la jornada del lado negativo, mientras que el mercado electrónico había llegado a ganar 2,8% en la primera explosión alcista (de las dos) que tuvo. Si esto último no resultó noticia, es porque ya no es para nadie una novedad que el NASDAQ pueda perder más de 4% en el intradiario.
Con los valores de ayer, el promedio industrial quedó en el mínimo desde marzo de 1999 (y a sólo 122 puntos de entrar en territorio de osos, definido como baja de 20% desde el último máximo histórico) mientras que las tecnológicas marcaron otro nuevo mínimo para 24 meses. Mientras algunos culparon de lo ocurrido al informe de precios minoristas que vino mostrando un inesperado -pero entendible por el adelantamiento de temporada que realizaron las grandes tiendas-incremento, la explicación puede tener más que ver con la pérdida de las esperanzas. Tradicionalmente se ha considerado que los papeles que más potencial de ganancia tienen durante los tiempos de baja económica o recesión son los fabricantes de snacks (la gente deja de consumir fuera de las oficinas para alimentarse con "chatarra embolsada"), las tabacaleras y fabricantes de bebidas espirituosas (no hace falta mucha explicación), y por último los fabricantes de artículos de consumo diario de los cuales no podemos prescindir (papel higiénico, jabón, pasta de dientes, etc.). Piense entonces, por un minuto, el efecto que tuvo la noticia (no desmentida) que Procter & Gamble, el papel más negociado en el día, despediría a 20% de su fuerza laboral. De aquí en más, cuidado con los osos.
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